Cerro Cazador, a un paso del debut


Con una década de exploración ininterrumpida, la empresa se prepara para dar su paso a la producción con La Josefina y La Valenciana, de la mano de Mina Martha.

Danilo Silva es presidente de Cerro Cazador SA, una empresa que viene realizando exploración minera hace 10 años de manera ininterrumpida en el Macizo del Deseado, una de las zonas con mayor potencial geológico de nuestro país. Con el desafío que implica mantener la inversión en exploración, la empresa se ha convertido en un emblema, por tener entre sus méritos el descubrimiento de varios targets y proyectos importantes en la Patagonia, entre ellos Mina Martha y Don Nicolás.

-¿En qué consiste el acuerdo con Coeur por la compra de Mina Martha?

-A nosotros fundamentalmente nos interesa la planta de flotación que tienen en la mina inactiva. Ellos nos ofrecen también un paquete que contiene los derechos mineros que están asociados a la mina que dejó de operar en el 2012 y se encuentra en proceso de cierre. Hoy, la compañía está  realizando auditorías ambientales por el cierre de mina.

Además de la planta estamos interesados en equipos mineros que nos serán de mucha utilidad para poner en producción nuestros proyectos.

-¿Cuáles son los pasos a seguir si se materializa la compra de Martha?

-Pensamos comenzar minando sectores de alta ley del proyecto La Josefina, como es el sector central con la veta Ailín y el sector noreste del target Cinter que tienen una alta ley de oro. Esta sería la primera actividad que haríamos, que consta de extraer el mineral en La Josefina y tratarlo en la planta de flotación de mina Martha y  con el mineral de baja ley la idea es hacer un stock pile, para que en futuro próximo sea tratado en una operación tipo heap leach.

La plata de flotación está en buenas condiciones,  solo está cubierta de polvo, lógico de la inactividad, pero nuestro plan para los próximos meses es realizar un esquema de mantenimiento adecuado. Paralelamente, vamos a presentar toda la documentación pertinente a las autoridades mineras para  activar la entrada en producción de La Josefina. Este proyecto está vinculado contractualmente con otro proyecto que tenemos en sociedad con FOMICRUZ, que es La Valenciana, en el cual tranquilamente podríamos pensar en un futuro  en producir mineral también de este proyecto.

-¿Con esto, qué salto dará a Cerro Cazador ?

-Apostamos a una transición de una empresa exploradora a productora. No es simple,  es un desafío muy grande. Contamos con los recursos humanos para la etapa de explotación, ya que se  han incorporado muchas personas que en el pasado han estado trabajando en distintas minas en producción en el continente Americano.  Uno de los profesionales que nos acompañan es León Hardy, que estuvo dirigiendo la explotación de mina Martha, por lo cual conoce muy bien la plata de flotación. Hemos estado en contacto con otros recursos humanos que han estado vinculados con mina Martha y los estamos convocando para este nuevo proyecto. Por ese lado, estamos satisfechos  en que tratamos de minimizar el riesgo que es implícito a la industria.

-Un desafío será el seguir captando inversión para esta nueva etapa ¿Cómo harán?

-Por suerte contamos con el apoyo permanente de nuestros principales accionistas que son el matrimonio Hunt, que son empresarios vinculados a la industria del mueble en el noroeste de Estados Unidos. Esta familia en el pasado estuvo ligada a la minería, ya que el abuelo del señor Hunt fue minero, con lo cual el sentimiento del señor Tim es involucrarse profundamente con esta industria y por ello tomó un compromiso a largo plazo con la inversión de Cerro Cazador.

Ya invertimos más de 30 millones de dólares en exploración minera con lo cual es tiempo de ir obteniendo alguna ganancia de este esfuerzo que han estado afincando hace diez años en Santa Cruz, ya que Cerro Cazador es una empresa que se ha creado exclusivamente para explorar en el Macizo del Deseado.

-¿Qué es lo positivo y negativo marcaron este trabajo de 10 años ininterrumpidos?

-Lo positivo es que, dentro de Cerro Cazador, los vínculos se han fortalecido, porque no ha sido fácil poder mantener y sostener las inversiones en un marco de mucho desconocimiento de la gente.

Estamos convencidos de que la minería es una pata importante que tiene que tener la mesa de la economía argentina. Es un país que tiene una riqueza fenomenal, con muchas actividades que podrían funcionar a la par. Si la economía argentina estuviera fundada sobre múltiples cimientos, como el complejo industrial minero, el agroindustrial, el pesquero, entre otros, se conseguiría diversificar la matriz productiva. Es posible que de esa manera, nuestro país  estabilice más su horizonte económico y pueda planificar a mediano y largo plazo un desarrollo estable.

-¿Cuando entre en producción Cerro Moro, Don Nicolás y los proyectos de Cerro Cazador, cómo afrontarán la escasez de RRHH?

-El espíritu docente de los mineros tiene que estar a disposición del personal que van tomando. Es muy difícil contar con personal que tenga todos los conocimientos sobre las tareas a realizar en la actividad minera.

Tenemos el orgullo de ser una de las empresas de Argentina que tiene el desarrollo de un sistema de pasantías estudiantiles más agresivas de todo el país. En el área de Geología, durante enero y febrero, estamos instrumentando los regímenes de pasantías en convenio que están firmados con Universidad Nacionales del Sur, también con las Universidades Nacionales de  San Juan, San Luis, La Pampa, La Plata, y estamos negociando un acuerdo con la Universidad de Tucumán. Cubrimos un abanico de estudiantes de la carrera de Geología, pero también vimos que podíamos abrir otra alternativa  en el campo de la estadística e informática y hemos tenido un pasante en esta área.

-A junio del 2015, reportaban unas 400 mil onzas de oro ¿ha cambiado el número?

-Hemos crecido en los recursos inferidos,  estamos aproximadamente en 500 mil onzas de oro, considerando recursos medidos e inferidos, pero además continuamos con un cronograma de exploración, estamos  haciendo un mapeo geológico y muestreo de rocas.  De hecho, el año pasado en noviembre, encontramos una veta nueva en el proyecto La Valenciana. Es una veta que no tiene huellas de martillo, es decir que no pasó un geólogo o un prospector por esa zona.  Lo cual nos permite afirmar que aún en el Macizo del Deseado hay zonas donde nunca el ser humano fue a explorar con mirada de minero.

 

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