«La inversión irá aumentando durante el segundo semestre»


Juan José Llach defiende el plan económico y se muestra optimista por lo que viene. La inflación bajará a partir de junio. El campo y la minería liderarán la recuperación de la actividad. La industria seguirá sufriendo la debacle de Brasil. «Si no se hubieran corregido las variables, la situación sería mucho peor», asegura.

En los momentos que surgen clave para un país, bien vale escuchar a los expertos. A Juan José Llach lo respalda su larga trayectoria como economista y académico, un hombre templado en la gestión de lo público, experiencia que no puede ser despreciada.

Ahora que el segundo semestre asoma casi como la tierra prometida, el momento en que nacerán los brotes verdes de la inversión y la inflación se desinflará para ser apenas un mal recuerdo, conviene moderar las expectativas, hacer la lectura sensata de la hoja de ruta. Queda mucho por recorrer y no todo el sendero es cuesta abajo.

-¿Qué espera del segundo semestre? ¿Hay condiciones reales para alentar el optimismo?

-Bueno, veo inflación decreciente, claramente. No podemos dar un valor de referencia, pero creo que a fin de junio se ubicará en torno al 2% mensual. Estoy hablando a nivel nacional. Existe una confusión porque hoy en día no se dan a conocer índices nacionales, pero pienso que pronto el Gobierno los podrá difundir. Inclusive en el último trimestre del año podría darse que algún mes esté por abajo de esta cifra, acentuándose a la baja el proceso inflacionario que sufre la economía argentina.

-¿Cómo proyecta el nivel de actividad económica?

-En el nivel de la actividad económica van a haber varios efectos que van a reanimar la economía. El dinero que se le dará a las provincias para empezar a cumplir la devolución del 15% que la Nación tomaba para financiar el sistema de seguridad social será un estímulo para las provincias. Todas las provincias tienen problemas importantes, deben pagar sueldos, realizar obras públicas pendientes y demás. En algunos casos las paritarias ya están cerradas y eso representa una dificultad menos. A partir de esto, el consumo, que es claramente la variable más castigada de la economía, va a dejar de caer entre mayo y junio. Se producirá una leve recuperación, lo que no quita que hacia fin de año el consumo igualmente termine con un número negativo.

INVERSION

-¿Se producirá la avalancha inversora? ¿Los dólares que han ingresado en estos meses vinieron a lubricar el sistema financiero o se destinan a la inversión real?

-La inversión irá aumentando gradualmente, eso es evidente. En cuanto al ingreso de divisas y la caída del dólar, algo que estamos viviendo por estos días, siempre ha habido una estacionalidad en el segundo trimestre. Es realmente muy difícil discernir para qué entran los dólares, cuál es su destino final. Lo que más hay que mirar ahí son los datos de importación de bienes de capital, que por ahora registran subas bastante lógicas. Esa es la principal variable rápida que uno puede observar para saber si hay inversión real. El sector agropecuario y la minería ya están mostrando que la inversión está en un nivel mayor. También creo que gradualmente en la construcción va a ocurrir lo mismo, dejará de caer y comenzará a crecer.

-¿El Estado tiene que hacer punta en la inversión a través de la obra pública?

-Sin dudas, la obra pública puede explicar, según como se comporte, un 20 o 30% de la actividad del sector de la construcción. La que va a seguir más complicada es la industria manufacturera nacional a raíz de la situación crítica que vive Brasil, cuya economía podría caer hasta un 4% este año. Mientras Brasil no deje de caer, la industria local va a estar complicada. En cambio, el sistema financiero crecerá un poco, y los servicios siempre le siguen el ritmo a los sectores de la economía real.

-¿Hubo que sacrificar crecimiento para reordenar la economía?

-Lo que se ve ahora son todos efectos directos de la herencia que recibió este Gobierno de manos del kirchnerismo. Por ejemplo, el tipo de cambio atrasado, el cepo cambiario, el tremendo déficit fiscal insostenible, el default de la deuda pública. Si no se corregía todo esto, la economía iba a terminar peor que ahora.

-¿Acuerda con el plan del Banco Central de instrumentar el sistema de metas de inflación?

-Todavía no lo puso en práctica, entiendo que comenzará a regir a partir de septiembre. Si uno ve los países de Sudamérica a los cuales les ha ido mejor en este tiempo, están Bolivia -aunque muchos lo ven con prejuicio-, Chile, Uruguay, Colombia y Perú, que es el mejor de todos. Todos ellos se manejaron con el sistema de metas de inflación. Los que practicaron el populismo económico, con Venezuela a la cabeza -el máximo desastre-, Argentina que sufre severos problemas, y Brasil, anduvieron mal. Por eso hoy en día la región no está bien. Todo lo que se está viendo ahora es doloroso y lamentable, pero en gran medida era inevitable. Sin corregir los factores de la economía que estaban distorsionados, la economía estaría en una crisis peor que la que se estuvo viviendo hasta ahora.

ENDEUDAMIENTO

-¿Qué opina de la política de endeudamiento, destinada a amortiguar el ajuste fiscal?

-Hay que reconocer, para ser objetivo, que esa fue la principal herencia positiva que dejó el gobierno anterior. Es cierto que había una situación de default, pero el nivel de endeudamiento con respecto a otros países era muy bajo. La relación deuda-producto era del orden del 20%. Claro que por otro lado estaba el endeudamiento interno, todo lo que el Tesoro le debe al Banco Central y a la Seguridad Social.

 

Básicamente la estrategia del Gobierno es correcta, corregir el déficit fiscal gradualmente y financiarse en el exterior. De lo contrario estaríamos en presencia de ajustes mucho más duros, que socialmente resultan inviables.

-Igualmente el ajuste se hizo sentir.

-Hay algo que generalmente no se dice y es que el gobierno anterior durante el 2015 otorgó subsidios a los sectores más pudientes de la sociedad por $ 250.000 millones, el monto equivalente a siete veces la Asignación Universal por Hijo. Se gastaron $ 45.000 millones en energía, $ 40.000 en dólar ahorro, $ 30.000 millones en dólar turista, $ 10.000 millones en transporte y una cantidad difícil de calcular en lo que es dólar futuro. De esa suma, el actual Gobierno cortó cerca de $ 150.000 millones. No es cierto que las medidas tomadas por el Gobierno de Cambiemos hayan sido para favorecer a los ricos o algo por el estilo.

-Tal vez esta idea de que Cambiemos beneficia a los ricos surja del contraste que se da entre el tarifazo que sufre la sociedad toda y la quita de las retenciones a los sectores exportadores. Una medida que claramente benefició a los más poderosos, fue una gran transferencia de recursos.

-Esto benefició a buena parte del interior de la Argentina, adonde hay poderosos y no poderosos. También hay pequeños propietarios. Donde hay desigualdad, no hay efectos parejos en las medidas. Teníamos la necesidad imperiosa de obtener divisas, por lo tanto el camino a seguir era ese. Algunas de las medidas que se han ido tomando para morigerar los costos sociales de estas decisiones deberían haberse tomado antes, como la reducción del IVA sobre los alimentos, el programa Primer Empleo, el régimen para las pequeñas y medianas empresas. Hubo otras medidas que sí tuvieron un efecto inmediato, como ampliar el universo de la Asignación Universal por Hijo a 1.800.000 personas. Pero es cierto que faltó celeridad en las medidas compensatorias.

-Resurgieron con tibieza las exportaciones. ¿Urge explorar otros mercados para generar dólares genuinos?

-Los mercados que tiene la Argentina son enormes. Pero sobre todo lo que más debe pensar nuestro país es en producir y exportar cada vez mayor valor agregado. Tenemos por delante a todo el mundo emergente, en particular los países de Asia y Africa. En comercio exterior no todo empieza y termina en China. China es importante, pero mucho menos de lo que se piensa en términos relativos con respecto a otros países demandantes de nuestros productos. Hay casos famosos donde se debe negociar más, como los limones en Estados Unidos o el proteccionismo rural en la Unión Europea. Pero hay mucho margen para actuar.

Diario La Prensa

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