Meilán a fondo


El secretario de Minería de la Nación, Daniel Meilán, habló con Huella Minera sobre su designación y de la gestión que encaró desde hace seis meses. El funcionario dijo que cuando asumió, encontró a la repartición  “a la buena de Dios” y que, para que la minería sea una política de Estado, hace falta dialogar porque el monólogo no lleva a ningún lado.

Considera que el sector debe tener paciencia y, además, es necesario recobrar la confianza sin pretender un rédito y posicionamiento de forma apurada.

Las empresas mineras provinciales no son un modelo de su agrado y se inclina más por una empresa como el Grupo Luksic –Chile- o el Grupo Benavidez –Perú-, con grandes jugadores locales que puedan cotizar en la Bolsa.

 

-¿Estaba definido que sería usted el secretario de Minería nacional si ganaba el PRO?

-No, yo estaba trabajando en la actividad privada por mi cuenta. Desde que dejé el Banco de Desarrollo -1989/1990- seguí trabajando independientemente. Siempre me gustó la política y la minería y quise mantener la independencia. Siempre creí que si tenía una participación en alguna empresa en particular iba a perder la independencia de decir lo que uno cree y está convencido. Estaba colaborando con el PRO desde hacía tiempo y yo fijaba mis posiciones, pero también fijé mis posiciones con el Justicialismo porque yo soy de origen desarrollista y mis relaciones con el Justicialismo y con todos los partidos populares son abiertas. Yo siempre trabajé en forma directa, a cara descubierta. Me llamaron, me dijeron que a Macri le interesaba desarrollar fuertemente la minería y empezamos a trabajar.

-¿Cómo estaba la Secretaría de Minería cuando asumió?

-Yo la había dejado en muy alta performance, en 1998 la Secretaría ganó el premio nacional de calidad, fue la única institución pública que ganó un premio externo y habíamos llegado a hacer realmente un trabajo Nación- Provincia. Teníamos las instituciones que funcionaban a pleno, con la falta de experiencia y todo que requería una nueva actividad como era la minería metalífera. Ahora, me tocó encontrar una Secretaría muy avejentada, muy debilitada, muy disminuida. A diferencia de otros sectores del Estado que han encontrado super población de gente, el anterior secretario no había ingresado demasiada gente en la Secretaría. Es como que estaba a la buena de Dios, la gente muy deprimida, muy desencantada, sin objetivos y muy fuera de la relación con las provincias que esto es lo más importante.  La autoridad minera debe ser el director de orquesta, dirigir y coordinar la música, pero quienes tocan los instrumentos son las provincias. Había un diálogo hacia adentro que se había perdido, las instituciones se fueron debilitando en forma creciente. Estamos ordenando lo interno, haciendo una estructura nueva que de resultados y en conjunto con las provincias desde el primer día.

-¿En esta nueva estructura, se harán cambios?

-Tuvimos la fortuna de poder haber sido escuchados e imponer un estatus importante para la Secretaría de Minería donde estamos en conjunto con el Ministerio de Energía, y esto es importante porque da status elevado en la estructura y nos permite entrar en la discusión permanente con los ministros.  Esto nos dio la posibilidad de tener para abajo dos subsecretarios que están trabajando muy bien, el caso de Santiago Dondo y Mario Capello. Eso nos permitió delegar un poco el trabajo y concientizarnos internamente para trabajar en equipo hacia adentro y hacia afuera.

Estamos terminando la estructura interna que, el mes que viene a más tardar, estaría terminada y aceptada. No tiene mayores diferencias.

-Recientemente la CAEM presentó sus desafíos y en un contexto donde pareciera que también son los desafíos de la Secretaría de Minería, se ve al sector empresarial muy amalgamado con el sector público…

-Esto fue siempre una característica que yo quise preservar: si todos vamos para un lado, que estemos todos juntos. Si bien todo tiene una columna vertebral que es institucional, donde cada uno cumple su función. Para que la minería sea una política de Estado siempre deben estar conciliándose los intereses de los empresarios, del Estado y de la clase trabajadora y, fundamentalmente, todo eso con los intereses de la comunidad. Por lo tanto, mi planteo con los sectores gremiales y empresarios fue: “señores, nosotros volvemos a federalizarnos y pretendo que ustedes como interlocutores, con nosotros y la clase obrera, también se federalicen”. Yo dije que la mejor manera de relacionarnos es institucionalmente y, por lo tanto, es hora que CAEM tenga una apertura hacia todas las cámaras provinciales y no solo con las grandes empresas, sino que también estuvieran las pequeñas. Esto se hizo y todavía queda afuera alguna gente que no quedó conforme y eso lo tendrán que arreglar internamente los empresarios.

-En todos los procesos no se puede quedar bien con todos.

-No pretendo quedar bien con todos, pero sí que la gran mayoría de la gente que hace a la actividad entienda que tenemos que trabajar juntos, de una manera consolidada y, fundamentalmente, institucional. No sirve de nada tener una relación lobística, que venga alguien a verte suelto por ahí y no tenga ningún grado de institucionalidad. Entonces, de alguna manera, no podemos perder más el tiempo y trabajar institucionalmente. Los que siempre entienden este diálogo son del gremio AOMA que han trabajado en ese camino y nunca han perdido el rumbo.

-Pero el gremio ha sido muy crítico últimamente, en cuanto a la política minera y enfatizó que el Estado debe acompañar la protección de las fuentes laborales.

-Yo conozco a Héctor Laplace y al gremio, ellos están en todo su derecho de bregar por todo este tema y esto es parte de todas las negociaciones que históricamente tiene que hacer la clase obrera, el Estado y las empresas. La situación argentina no es fácil, van seis meses de Gobierno. Tuvimos 12 años en un Gobierno que miró para otro lado y que hablaba de política de Estado cuando se manejaba en forma prácticamente centralizada sin darle relación a las provincias. Yo creo que debemos tener un poquito de paciencia, cada uno tratar de mantener la relación abierta y hacer esfuerzos todos. La clase obrera debe hacer un esfuerzo también, nosotros hacer el nuestro y tratar de buscar el diálogo y no el monólogo que ya tuvimos durante 12 años.

-En cuanto al trabajo que hicieron y hacen las provincias mineras para potenciar a la industria en todos sus aspectos ¿qué evaluación hace de la región Norte, Centro y Sur?

-No me gustaría hablar regionalmente, sino en general. Ha habido una desprotección de la Nación a las provincias y, por lo tanto, al dejar a la deriva esa relación cada provincia empezó a hacer un juego de carácter independiente donde hacia lo que podía. En algunos casos se profundizaron crisis y en otros se profundizaron hechos en contra del sector. Por lo tanto, volver a una política de Estado no implica monólogos, hay que terminar con eso para pasar a los diálogos que, en la política, implican conversaciones, justificaciones, cambiar hábitos, costumbres. Es claro que la actividad minera debe integrarse a la comunidad y hay que hacer un trabajo comunitario muy importante.

Me parece que la rapidez cibernética que tenemos hoy de tratar de entrar a un whatsapp y tener una respuesta rápida a lo que queremos, la tratamos de conciliar con lo que pasa en una sociedad y pretendemos que en 5 o 6 meses todos estemos trabajando bárbaro y que todo sea un paraíso. Y esto no es así. El país tuvo una falta de diálogo permanente y es hora de recobrar esto. Cada uno tiene un grado manifiesto de desconfianza del otro y si tenemos desconfianza mutua entre nosotros, no se puede trabajar hacia adelante. Esto nos pasa también con los inversores externos, todos nos dicen “ustedes, así como van para este lado, a los cinco minutos pueden ir para el otro. Qué garantiza que van a ir para este lado”. O sea, que tienen un grado de desconfianza manifiesto porque nuestros antecedentes no son los mejores en cuanto a las cosas que hemos hecho, entonces todo esto pasa por recobrar la confianza y entre los argentinos no es un tema sencillo. Esto requiere mucha paciencia y trabajo, cosa que evidentemente no estamos dispuestos a tener. Porque la paciencia se les acabó a todos, todos quieren tener su rédito, su posicionamiento, estar ubicados lo más rápido posible en el lugar que creen que les corresponde, esto requiere trabajo. Esto no se compra en un quiosco.

MEILAN

-¿Es simpatizante de las empresas mineras provinciales?

-No, no soy simpatizante. Quienes me conocen desde hace mucho, saben que estoy en contra de las empresas mineras provinciales, no son de mi gusto. Yo creo que las provincias tienen un papel muy importante y es ser dueños de los recursos naturales y son las autoridades concedentes de las propiedades mineras. La actuación de una empresa estatal provincial o nacional le da un rol al Poder Ejecutivo de, por un lado, ser autoridad concedente por una ventanilla y, por otro, la de ser empresario. Ese rol, para mí, es incompatible. Creo que, muchas veces,  estos roles se pueden confundir y entrar rápidamente en la discrecionalidad y, a otro punto más duro, hay un corto plazo.

Esto no me da ser el dueño de la verdad ni de la razonabilidad, y no quita que pueda dialogar con otro disintiendo. Yo debo ser una autoridad de consenso, tengo que conciliar intereses. No soy un caprichoso que quiero imponer mi verdad.

-¿Las empresas mineras estatales está reflejando deficiencias como tal?

– Creo que no es el lugar de trabajo. Un modelo ideal, y lo voy a fomentar, es la aparición de algún jugador nacional senior, junior o major de carácter privado. Que tengamos una empresa como tiene Chile con el grupo Luksic o Perú con el Grupo Benavidez, o un grupo de los grandes e importantes argentinos que cotice en Bolsa. Estamos haciendo que venga la Bolsa de Toronto a la Argentina para empezar a cotizar en Bolsa y nos interesa que aparezcan empresas argentinas y empresarios argentinos que tomen la posta internamente en el territorio. Si realmente pensamos que la empresa minera estatal es la que podría garantizar la renta minera, por encima de la ganancia que estipulan las provincias que deberían tener, me parece que vamos por un camino equivocado.

Lo que yo pienso, se está dando en los hechos como que no ha funcionado históricamente. Y no van a funcionar nunca. El Estado debe dedicarse a cosas importantes como atender la educación, la salud y no hacer minería cuando no tiene espaldas ni la función específica, porque claramente el Ejecutivo no puede ser arte y parte de las cosas.

-Tras el anuncio de las medidas que favorecieron al sector, ¿en qué están trabajando?

-Estamos trabajando en línea para ir caminando hacia un sector sustentable, por lo tanto trabajamos en conjunto con Medio Ambiente, y lo hemos hablado con las provincias, buscando alianza estratégica estatal de juntarse el COFEMI con COFEMA. Empezamos a trabajar sobre los lineamientos para traer un poco a las provincias que se fueron del sector, o que hicieron leyes que afectan al sector y trabajar en conjunto sobre alguna legislación común para ir resolviendo estos temas. El Fondo de Desarrollo Regional también, estamos trabajando sobre esa línea para, antes de fin de año o principios del que viene, tener una legislación que nos acerque más hacia una minería sustentable que podamos conciliar intereses entre todos los actores y la comunidad.

-El ministro de Medio Ambiente, Sergio Bergman dijo que comenzaría a implementarse el seguro ambiental con la mina Veladero ¿será así?

-Estamos trabajando codo a codo con Medio Ambiente en un documento común que va a fijar claramente la política minera y ambiental que tendrá el sector. Vamos camino a corto plazo a terminarlo y comenzar a trabajar hacia adentro y hacia afuera en conjunto con las provincias y las comunidades. Los planteos unilaterales se están dejando de lado, el presidente Mauricio Macri ha marcado un rumbo importante diciendo que la minería es un sector importante, pero es básico que este sector tenga sustentabilidad y lo podamos hacer entre todos.

-La anterior gestión encaró un programa de remediación de pasivos ambientales ¿en qué avance está?

-Estamos trabajando sobre los mismos pasivos, arreglando fundamentalmente problemas de instrumentación, institucionales, de origen técnico. Están siguiéndose y pensamos hacer con el BID nuevos programas en otros lugares para seguir remediando.

-Se ha dicho tantas veces lo importante que  sería para el país la producción de uranio, ¿Podrá hacerlo alguna vez?

-A mí me tocó trabajar en la decisión política de hacer concesionable el uranio, en la década del ’90. La CNEA tenía el manejo exclusivo del uranio en cuanto a propiedades mineras y en ese momento tuvimos una discusión importante para que otros pudieran explorar el territorio argentino. Son discusiones que se van dando y algunos creen que potenciar la energía atómica no es lo que corresponde, otros creen que sí y la verdad seguramente siempre está al medio. Pero apoyamos que se concesionen las propiedades mineras de uranio y lo vamos a seguir trabajando. Estamos hablando con la CNEA, haciendo trabajos en común, para que las empresas junior, tanto nacionales como internacionales, puedan trabajar con la Comisión en exploración.

-Hay que lograr la licencia social, algo muy difícil para el uranio.

-La minería en su conjunto tiene problemas de licencia social, en algunos lados donde no están de acuerdo y tienen todo su derecho para no estar de acuerdo. Vamos a tratar de trabajar con ellos en la medida que se pueda, en la medida que podamos coincidir, compartir, discutir y conciliar. Por supuesto, nadie puede hacer las cosas donde la gente no quiere. Estas son las definiciones que con el Consejo Federal tendremos que tomar en cuanto a determinar si hay jurisdicciones que no quieren hacer minería que no estén afectadas para hacerlo. Tendremos que discutirlo políticamente. No somos gente que va a imponer las cosas, las cosas se charlan, se discute y de ahí se sacan las definiciones.

-OFEMI y COFEMIN son muy parecidos en cuanto a objetivos, ¿en qué deben diferenciarse?

-Son dos niveles de acción, uno es un nivel donde están las autoridades específicas del sector y donde ahí se discute entre Nación y las provincias todos los temas concernientes  a la política minera. En el caso de la OFEMI, es el estrato donde están los gobernadores y hoy están los gobernadores mineros. Tendremos que ver si hay que darle invitación a otras provincias que estén presentes en OFEMI porque hoy son las provincias fundamentalmente metalíferas. Entonces, es otro status de discusión donde el ideal es aprovechar los gobernadores que son la máxima escala política de cada una de las provincias y que tienen la decisión de las cosas que se hacen en su territorio. Entonces, se discute algo y se consensua a nivel del COFEMIN y se puede discutir en la órbita de los gobernadores antes de que el Ejecutivo lo mande al Parlamento así ya lo envíe consensuado. El consenso que se da a nivel de las Secretarías de Minería y el gobernador, daría el mandato político para que lo que se acordó se lleve adelante.

-¿El litio es el mineral que tiene más expectativa hoy en el país?

-Creo que estamos haciendo una gran burbuja del litio. Tiene un mercado que es específico, muy importante para lo que viene en el futuro. La tecnología del litio viene corriendo al lado de la tecnología del hidrogeno. Se está hablando que para el 2040-2050 el hidrógeno reemplazaría el litio, entonces de alguna manera hay que ser muy precavido cuando se habla de todos estos temas. En la década del ’60 ya se hablaba del litio en energía atómica. Pero tiene un mercado de 170 mil toneladas, acotado y enfocado en pocos jugadores. Están 4 o 5 proyectos caminando hacia la factibilidad para ponerse en marcha. Nos dará muchas satisfacciones porque tenemos que ir caminando hacia ver la posibilidad de aumentar la cadena de valor en Argentina y hacer algunos emprendimientos sobre cátodos, ánodos, sobre algunas de las revalorizaciones del mineral a partir del valor agregado que se le pueda dar. Tenemos que ir siendo serios, no pretendiendo que algo nos va a salvar. El litio no nos va a salvar de nada, sí va a potenciar la Puna porque tenemos necesidades de energía renovable y nos potenciará los emprendimientos mineros que acompañen en la Puna a estos proyectos.

Será un gran compañero que nos ayudará mucho, fundamentalmente a las provincias del Norte. Queremos establecer con estas provincias reglas de juego internas de trabajo y objetivos. El litio nos puede hacer famosos, si se encarrilan los proyectos como vienen esto trascenderá internacionalmente. No deja de ser un mercado puntual, con posibilidades  de jugar con el hidrógeno el futuro de la energía del mundo.

-¿Con el Proyecto Pascua Lama, cuál es su pálpito?

-Yo no tengo pálpitos, en eso veo la realidad. Barrick está teniendo problemas con Chile fundamentalmente, bastantes complicaciones que no las pudo solucionar y eso imposibilita un poco la complementación del proyecto. Hay que esperar y ver si se puede resolver con Chile y, sino, tendremos que hacer todos los esfuerzos para que el proyecto salga con Barrick o sin Barrick. Queremos que Argentina ponga en marcha sus proyectos. El conocimiento de Taca Taca, El Pachón y de Agua Rica tiene entre 50 y 55 años y un proyecto en un país se desarrolla comúnmente -desde que se conoce hasta que se desarrolla- en diez años, y nosotros lo multiplicamos por cinco porque no había exploradores nacionales y todos son internacionales; no había dinero suficiente para que la empresa pudiera ponerlo en marcha.

-¿Considera que la exploración va a repuntar este año?

-No somos una excepción en el mundo. La realidad es que hoy la baja de precio está incidiendo fuertemente en la exploración, por eso estamos trabajando en el tema de la Bolsa de Toronto y también con la Bolsa de Australia, como para traerlas a la Argentina y empezar a cotizar en el país. Trabajar apuntando a captar capital argentino para poner el dinero en la Bolsa en propiedades mineras argentinas, también hacer lo mismo para las pequeñas y medianas empresas. Así que no es fácil el tema de que repunte la exploración. Argentina tiene casi 30 proyectos en etapa de prefactibilidad y exploración avanzada, esos proyectos de a poco están poniendo cada uno su dinero para seguir dándole valor agregado, pero va a ser menor la respuesta por los precios de los proyectos que están más alejados de la potencial explotación. No habrá este año un repunte manifiesto de la exploración porque no lo hay en el mundo.

-En YCRT se está haciendo una auditoria que se extendió, ¿lo sorprendieron los resultados y cuál es el futuro de YCRT?

-La auditoria nos ha dado hechos muy duros, de importantes irregularidades.  El informe está casi terminado,  para mí ha sido una sorpresa importante mucho de lo ocurrido, tanto desde el punto de vista de la explotación minera como de la planta generadora de electricidad. Esto ya va a trascender políticamente y penalmente.

Estamos trabajando en todo el tema de cómo continuar. Después del accidente que en la mina hubo prácticamente un abandono del emprendimiento. Y cuando se abandona una mina de carbón es peligroso cómo poder recuperarla después de tanto tiempo. Lo que estamos haciendo es, principalmente, trabajos de recuperación de la ventilación y tratar de darle seguridad para poder trabajar en serio. Estamos tratando de resolver los problemas para justificar el poder explotarla.

 

 

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