Cuando el descarte minero, en buenas manos, es más que solidaridad


El grupo “Manos Mineras”, integrado por unas diez mujeres de la Cámara Minera de San Juan, provee materiales a las reclusas del Penal. Lo que confeccionan se dona y también aporta a la economía familiar de las internas. Ya usaron recortes de travertino y quieren convertir los neumáticos de los fuera de ruta en juegos para chicos.

En el 2012, la esposa del ingeniero en Minas Guillermo Preisz, Susana Navarro, le propuso a Valeria Rojo (46) integrar el grupo “Manos Abiertas”, que es el costado femenino de la Cámara Minera de San Juan y que se puso en funcionamiento desde hace unos siete años. Valeria Rojo es fanática de los power point y de las tablas organizativas, las que usa incluso para ordenar su vida familiar. Esa característica era, según Navarro, algo que le venía como anillo al dedo al grupo.

“Me incorporé al grupo, siempre con la idea de sumar. Susana me conocía y por eso me invitó. Desde entonces, comenzamos con un plan de trabajo puesto en papel, también hicimos elecciones en el grupo para designar a una presidenta y cada una tiene una responsabilidad”, precisó Valeria Rojo, abogada desde hace quince años.

El grupo de mujeres comenzó a articular acciones con la Penitenciaria de San Juan por distintas razones. La primera, porque la mayoría tiene familia y obligaciones y les queda poco tiempo para dedicarse a confeccionar elementos para donar. Y, otra de las razones, fue darles la posibilidad a las internas del Penal de tener los materiales para usar en el Taller de Laborterapia que les permite realizar trabajos manuales. Sin embargo, nunca pensaron que podía convertirse en un aporte a la economía familiar de las reas.

“Estamos haciendo esto con la Alcaidía de Mujeres y ellas nos pedían ayuda y colaboración, por lo cual el beneficio ahora es doble. Ver eso es gratificante para nosotras”, precisó Rojo, al explicar la motivación que tienen las reclusas viéndolo como una salida laboral para cuando cumplan la condena.

Valeria Rojo, Manos Mineras, Cámara Minera de San Juan

Valeria Rojo

 

De acuerdo al plan de trabajo que armaba Manos Abiertas, era el material que recibían las reclusas. Han usado desde telas, lanas, hasta revistas y papel de diario para hacer bolsas de regalo.

Fue una expo minera que se hizo en San Juan en junio pasado, la que dio píe para usar materiales que la minería descarta. “Necesitábamos hacer algo sencillo, autóctono y económico para repartir en el stánd. El marido de Noemi López, secretaria de la Cámara, tenía acceso al Parque Industrial donde hay una fábrica de travertino y pedimos permiso para juntar las escallas de esta piedra que luego se pintaron en el Penal. Teníamos como veinte días nada más para hacer este suvenir minero sanjuanino y las internas son muy cumplidoras en cuanto a los tiempos. Se hicieron como 600 recortes de travertino pintados y nos quedaron nada más que cien sin entregar”, detalló Rojo.

Esta tarea que tuvieron las reas fue una de las primeras del año en el taller de Laborterapia de la Alcaldía de Mujeres. Ahora, la meta es más ambiciosa. El grupo Manos Mineras ya presentó el proyecto formalmente y fue aprobado para comenzar a usar neumáticos como material.

“Serán neumáticos que se consigan desde la Cámara Minera, a través de los socios. Es para hacer canteros y maceteros para embellecer el sector, y también juegos de niños para cuando vayan a visitar a las mujeres a la cárcel. Para complementar esto, ellas ya están haciendo plantines para parquizar”, comentó Valeria Rojo, la mamá de cuatro hijos que desde que se asomó a la industria minera –trabajó en el área administrativa de Barrick Gold-, se interesó por conocerla más y este año termina una Maestría en Gestión de Recursos Minerales en el Instituto de Investigaciones Mineras de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan.

En realidad, el proyecto tiene 3 etapas en cuanto a qué tipo de neumático usarán. Es que, en primer lugar harán trabajos con ruedas de autos y camionetas, después usarán las cubiertas de vehículos más grandes como camiones y, en la tercera etapa, emplearán los neumáticos de los camiones fuera de ruta.

“Se pueden hacer hasta casitas para chicos, bien reforzadas. Incluso el proyecto puede trasladarse a plazas en los municipios, siendo más amplio aún”, indica Valeria Rojo.

Ahora, la pregunta es cómo las internas de un Penal pueden darse idea para hacer este tipo de trabajos. Muy simple, con tutoriales bajados de Internet que Valeria busca, imprime y les lleva. Además, tienen la colaboración de carpintería del Servicio Penitenciario para la colocación de maderas y partes metálicas en el caso de que haga falta.

En la Alcaidía de Mujeres hay 96 internas, entre procesadas y penadas. Generalmente, son dos o tres las más activas en este tipo de tareas y se van sumando en función del interés que les provoca lo que tienen planificado confeccionar.

 

 

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