Argentina, en la élite nuclear mundial


 

En pocos meses más, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) elegirá a su Director General. La Argentina anunció el año pasado la candidatura de nuestro Embajador en Viena y ex Director General Adjunto de la agencia nuclear, Rafael Grossi, a ese importante cargo. Esa candidatura debe ser formalizada e impulsada ahora de manera decidida. La Conferencia anual del organismo, que se abrirá en Viena en pocos días más es la ocasión ideal para afianzar la proyección nuclear de la Argentina.

Hay muchas y buenas razones para hacerlo. La actividad nuclear se cuenta entre las pocas que se consideran reales políticas de Estado en nuestro país. Más de 60 años de desarrollo nuclear nos han puesto en un lugar de privilegio en el plano internacional. Tenemos un programa nuclear dinámico, sin dudas el más importante de América Latina tanto en lo que hace a la generación nucleoeléctrica como a la investigación y desarrollo en las distintas especialidades de la tecnología nuclear, desde la minería del uranio hasta la disposición final de los elementos combustibles y la remediación del medio ambiente. Al mismo tiempo nuestra actividad nuclear otorga un espacio de prioridad a las aplicaciones nucleares en favor de la salud humana, la agricultura y la protección del medio ambiente, siempre con fines pacíficos. Durante ocho años y medio tuve el enorme honor y el privilegio de conducir la CNEA, a la que pertenezco desde hace casi 40 años. La institución madre en el amplio conjunto de organismos y entidades nucleares nacionales. Desde ese cargo pude constatar la enorme importancia de la proyección nuclear argentina en el plano internacional. En cualquier ámbito multilateral, la Argentina tiene una voz escuchada y respetada. Nuestros logros además son compartidos y puestos a disposición de nuestros socios en la región y en el mundo.

Nuestro país, con su particular perfil exportador en el sector, tiene un alto protagonismo en todos los foros nucleares. Hoy, la política nuclear está avalada por el actual gobierno y tiene la gran oportunidad de poner a uno de sus mayores especialistas al frente de la organización que regula y promueve la actividad en todo el mundo. Me consta el enorme apoyo que Grossi, diplomático que fue formado en las instituciones nucleares argentinas hace más de 30 años, suscita en todo el sector, que acompaña con entusiasmo esta posibilidad. La Dirección del OIEA, que jamás tuvo un latinoamericano a su frente, es un corolario lógico de 66 años de una tarea fecunda que nos coloca en la elite de una industria de punta en el mundo. Contar con un argentino al frente del OIEA es una oportunidad que tenemos que dimensionar en su justa significación, más allá de un gobierno o de un sector, ya que traduce la realidad de una Argentina líder en un ámbito de importancia estratégica y significación científica internacional.

Norma Boero es ex presidenta de la CONEA

Clarín

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