“Hay provincias que mendigan teniendo recursos mineros sin explotar”


Ricardo Alonso, reconocido geólogo salteño, opina que es necesario que las provincias tengan políticas firmes que contribuyan al desarrollo de la minería y den valor al potencial minero que tiene el país. Asimismo sostiene que el Gobierno Nacional debe alinear a los organismos internos para que todos tengan un mensaje en común.

Lejos de la función pública que tuvo hace algunos años como Secretario de Minería de Salta y como legislador, Alonso actualmente se dedica a la docencia, a la investigación en el Conicet y a pregonar sobre la minería a través de una columna de opinión en el diario local El Tribuno.

Con respecto a las medidas del Gobierno actual, piensa que el haber creado un Ministerio de Energía y Minería, es una gran señal a favor de la actividad minera, pero que “con eso solo no alcanza”, ya que observa que hay áreas del Gobierno donde la minería no es bien vista y pone como ejemplo la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, donde asegura que hay gente que no acompaña al desarrollo de la actividad minera e insiste con temas falaces desde el punto de vista sociológico como la licencia social. “Ni siquiera podemos decir que al día de hoy hay una definición concreta de lo que es la licencia social. Si alguien me cuestiona de la licencia social en minería y yo le señalo que el celular que está usando tiene más de 100 minerales y depende de las materias primas minerales como las tierras raras. Si está usando el celular de todas formas, entonces le está dando una licencia social a la minería. Por el contrario si no quiere minería, tiene que deshacerse de todo lo que proviene de minerales, pero sin embargo se siguen utilizando los elementos que se producen a partir de ellos”, resalta Alonso.

Esta situación de contar con personas que no le dan crédito al sector, que pasa en nuestro país y que suele repetirse en varios países de Latinoamérica, Alonso cree que está sostenida por una campaña internacional que pretende frenar el desarrollo productivo de algunas regiones o países. Y agrega que: “En nuestro país lo hemos visto no solo con la minería, sino también con las papeleras y los reactores nucleares. Hay una cierta intencionalidad en que no se desarrollen distintas regiones y se logre un empobrecimiento de la población. Pensemos que en el caso de las provincias cordilleranas argentinas no tienen otra posibilidad de crecimiento económico si no es la minería”.

Según el ex funcionario minero, hoy en día “hay muchas provincias que mendigan fondos en Buenos Aires” sin tener en cuenta que están parados sobre su propia riqueza. Nuestra legislación es clara al señalar que las provincias son dueñas del recurso mineral de su territorio, entonces “es necesario preguntarse qué esperan para comenzar con una actividad que puede beneficiarlos, siempre y cuando acaten la legislación y hagan las cosas bien”.

“La Argentina tiene valuado 50 millones de toneladas de cobre fino. Eso representa a valores de hoy, alrededor de 250 mil millones de dólares. Eso habría que sumarle las 4500 toneladas de oro a 1300 dólares la onza. Cuando uno comienza a hacer números, suma el uranio, a los no metalíferos, las rocas de aplicación, nos da como resultado un recurso gigantesco, una Cordillera enorme completamente inactiva por falta de políticas públicas y una política de estado que pongan en valor este potencial”, enfatiza el geólogo.

Mensajes fundamentalistas

La minería es una actividad que suele estar en los medios cuando sucede un hecho negativo, es raro y casi nulo ver noticias de sustentabilidad o acciones con la comunidad en medios nacionales. Pero según Alonso hay un hecho aún peor que son los mensajes de personas que además de ser fundamentalistas propagan ignorancia. “Es muy fácil activar en una población un mensaje negativo. En Salta hace un tiempo llegó Rodríguez Pardo. Él y su gente tiraron folletos por debajo de la puerta de cientos de salteños. El mensaje era claro: la minería te mata, produce enfermedades. Incluso llegaron a pasarles videos de la catástrofe de Chernobyl a niños de los Valles Calchaquíes, criaturas de escuelas primarias, que luego iban aterrorizados a contarles lo que habían visto de la minería a sus familias”.

Al mismo tiempo de esta desinformación permanente que busca calar en la ignorancia de la gente que no tiene por qué ser un profesional de la actividad minera, Alonso resalta el hecho de que “la minería es rehén de la política” y que esto sumado a la desinformación le hace mucho daño al sector. Vuelve a subrayar “la importancia de contar con una política de estado que desarrolle recursos provinciales que podría llevarnos a ser una potencial mundial”. También sostiene que hubo fundamentalismo cuando hicieron la Ley de Bosques y la Ley de Glaciares que le agregaron el área periglaciar, “sin siquiera contar con definiciones científicas básicas de un glaciar y zonas periglaciares”.

Acerca del primer incidente en mina Veladero donde existió derrame de solución cianurada, Alonso analiza que: “Da exactamente lo mismo si se derramaron cien litros o millones de litros de solución cianurada, porque lo importante era determinar el grado de concentración del cianuro, que en este caso era muy bajo y no murió ni una mosca. Ahora bien con ese criterio en Buenos Aires chocaron trenes, murieron cientos de personas, por un episodio que también podría haberse prevenido y no por eso se debe cerrar el sistema ferroviario argentino. Hay ambientalistas que quieren cerrar la mina por un accidente que puede ocurrir en cualquier situación industrial, vial, etc. Lo importante es la prevención. En minería y en cualquier industria se deben hacer las cosas bien”, concluyó.

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