El grupo Glencore sale de su crisis con 10.000 millones para adquisiciones


Los ejecutivos de Glencore vuelven a la carga, después de la cura de humildad sufrida durante la reciente crisis de precios de las materias primas, que estuvo a punto de llevar a la bancarrota a este grupo, uno de los mayores conglomerados mineros del mundo.

Ivan Glasenberg, consejero delegado y propietario del 8% de Glencore, dio por terminado la semana pasada el proceso de saneamiento de la compañía, y anunció que volverá a repartir dividendos en 2017, gracias también en parte a la recuperación de precios en el sector.

Para reducir deuda y evitar su colapso, la firma había cancelado sus dividendos el año pasado, además de realizar una ampliación de capital de 2.300 millones de dólares (2.170 millones de euros) y vender activos por 6.300 millones de dólares. “Glencore ha pasado en un año de una posición de debilidad a una de fortaleza”, señala Christopher LaFemina, analista de Jefferies.

La empresa repartirá mil millones de dólares a sus accionistas el próximo ejercicio, y Glasenberg dijo que esta remuneración irá siendo incrementada en años posteriores. Los analistas de Liberum creen que los inversores podrán obtener una rentabilidad por dividendo del 3,6%.

Dinero disponible Jefferies calcula que tras el reparto de mil millones de dólares en 2017, la compañía minera podría entregar 2.400 millones de dólares en 2018 y 2.700 millones de dólares en 2019. Pero incluso después de estos pagos, “Glencore debería disponer de una tesorería sobrante de 10.000 millones de dólares entre 2017 y 2019, que podría utilizar para pagar dividendos por encima de lo previsto y para realizar fusiones y adquisiciones”, señala el banco de inversión estadounidense.

Sin embargo, tras la experiencia reciente, es poco probable que Glencore se lance a otra gran adquisición. La empresa salió a Bolsa en 2011, cuando era una firma centrada en la compraventa (trading) de materias primas, poco expuesta a los precios de las commodities. Pero dos años después, se lanzó a la compra de Xstrata, el grupo minero en el que ya poseía un 34%. La operación salió adelante, pero la deuda del grupo dirigido por Ivan Glasenberg se disparó hasta superar los 50.000 millones de dólares.

La ambición de los ejecutivos clave de Glencore, entre los que también figura el español Daniel Maté, les llevó en 2014 a intentar la fusión con el gigante de la minería Rio Tinto, operación que hubiera creado un grupo valorado en 160.000 millones de dólares. El rechazo de Rio Tinto al acercamiento pudo salvar a Glencore, ya que la abrupta caída posterior de precios de las materias primas se hubiera llevado por delante el capital de la empresa resultante en un proceso de insolvencia, creen los analistas.

Por tanto, lo más probable es que Glencore se centre ahora en acometer adquisiciones selectivas, con el objetivo de reforzarse en la producción y trading de materias primas en los que ya tiene posiciones importantes como el cobre, el zinc y el carbón. Por ejemplo, se ha interesado por las minas de carbón de Rio Tinto, valoradas en mil millones de dólares. Compite en esta operación con el grupo chino Yancoal. También podría pujar por negocios de otros gigantes que quieren racionalizar su portfolio, como BHP Billiton y AngloAmerican.

En cualquier caso, Glasenberg ha prometido que la deuda del grupo no llegará a duplicar en el futuro su beneficio bruto operativo, que ascenderá a unos 12.000 millones de dólares en 2017.

Dividendos Tras cancelar el pago de dividendos el año pasado, Glencore repartirá 1.000 millones de dólares en 2017. A partir de ahí, los analistas creen que la cifra irá subiendo, y podría superar los 2.000 millones de dólares en 2018 y 2019.

 

 

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