Los trabajadores de la mina chilena La Escondida cumplen un mes de paro


 

«Si tenemos que estar otro mes más acá, lo vamos a estar». A punto de cumplir 30 días en huelga, los trabajadores de la mina chilena La Escondida, la mayor productora de cobre del mundo, están dispuestos a mantener la paralización de actividades el tiempo que sea necesario.

La Escondida es operada por la minera británico-australiana BHP Billiton y está ubicada en inmediaciones de la ciudad portuaria de Antofagasta, a unos 1.500 kilómetros al norte de Santiago de Chile. Produce unas 100.000 toneladas mensuales de cobre, lo que en 2015 representó un 6 por ciento de la oferta mundial de ese metal.

En un campamento montado en el desértico norte chileno a los pies de este yacimiento, los mineros afirman que tienen las ganas y la fuerza para continuar con su histórica medida, la más prolongada que ha sufrido la compañía. «Si tenemos que estar otro mes más acá, lo vamos a estar, porque tenemos toda la fuerza y todas las ganas de seguir», señala uno de los mineros en huelga en uno de los puestos de control de acceso al campamento.

En el día 30 de paro, la legislación chilena permite a la empresa negociar de manera individual con sus trabajadores y contratar eventualmente reemplazos. Ese primer hito tendrá lugar el 10 de marzo, cuando podrían ingresar trabajadores de reemplazo a la mina, situada unos 1.300 km al norte de Santiago. Algo que los huelguistas no están dispuestos a aceptar. «Nosotros hemos estado acá por un mes luchado por nuestros derechos y no vamos a permitir que nos pasen a llevar y muevan esta mina tan fácilmente», advierte otro trabajador, que no se identifica por temor a eventuales represalias de la empresa.

«Aún estamos acá, vivitos y coleando, esperando que se cumpla el primer hito que son los 30 días», afirma por su parte el vocero del sindicato, Carlos Allendes.

A los pies del yacimiento a cielo abierto, unos 1.000 trabajadores -de los 2.500 inscritos en el sindicato- se turnan para acampar en una pequeña ciudadela, que luce cada vez más equipada. Los mineros se han agrupado en especies de villas de carpas, con baños privados, duchas y lugares de esparcimiento en los que intentan capear de mejor forma el intenso viento y sol que de día arrecian en el desierto de Atacama, el más árido del mundo. Pero son las noches las más duras. Con temperaturas bajo cero, al interior de las ligeras carpas en las que se guarecen, las noches se hacen extremadamente largas.

«Ha sido fuerte, porque estamos capeando el calor y el frío (…), es distinto estar dentro de la mina», relata el mecánico Francisco Rojas. Pero «estamos todos unidos y vamos a llegar hasta el final; no vamos a dar nuestro brazo a torcer», agrega.

Negociaciones cortadas

Las negociaciones con la controladora de la minera, la gigante angloaustraliana BHP Billiton, están en punto muerto. La última negociación formal con el sindicato fue hace más de dos semanas. «No tenemos ningún tipo de conversación», ratifica el portavoz del sindicato.

Las posiciones están aún muy distantes. Los trabajadores exigen que la minera cumpla tres compromisos: mantener los actuales beneficios negociados hace cuatro años respecto a los turnos de trabajo y que éstos sean extensivos también a los nuevos contratos. Piden, además, un bono de casi 40.000 dólares y un aumento salarial de un 7%.

Con un precio del cobre en los mercados a casi la mitad del que tenía en 2013, cuando superó los cuatro dólares por libra, la empresa afirma que el escenario mundial es ahora muy distinto. «Es verdad que han cambiado los tiempos, pero lo que ellos rentan no lo gana cualquiera en el mundo. Nosotros pedimos nada menos que una tajadita de lo que ellos ganan en utilidades», calculadas por el sindicato en unos 2.000 millones de dólares para este año, indica Allendes.

Desde abril habrá cambios en la legislación laboral

El sector de la minería en Chile -el mayor productor mundial de cobre- está atento a lo que pase en La Escondida, ya que otras mineras deben iniciar negociaciones con sus sindicatos. Pero la de La Escondida es la última huelga en el marco de una antigua ley laboral chilena. El 1 de abril arranca una nueva legislación que no permite los reemplazos de trabajadores y establece que el anterior contrato colectivo es el piso de la nueva negociación.

«La negociación de La Escondida es la última gran negociación antes de la nueva ley. Ambas partes están tomando esto muy en cuenta y aferrándose con mucha más fuerza a sus posiciones», dice Juan Carlos Guajardo, de la consultora Plusmining.

En Londres, la agencia Barclays estima que pese a la huelga en La Escondida el precio del metal se va a mantener en el corto plazo en torno a los 6.000 dólares la tonelada, por la mantención de los inventarios especialmente en China. Unicredit, en cambio, estima una ligera baja.

El Tribuno

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