Minería en Mendoza: oportunidad para la economía provincial


 

Hay que derrumbar el prejuicio que crea falsos maniqueísmos como agua o minería, cianuro o malbec.

por Raúl Javier Rodríguez

Mucho se ha escrito y dicho acerca de la minería, incluso se han creado neologismos para definirla y motejarla como, por ejemplo, megaminería. Inexactitudes jurídicas como separar la minería metalífera de la que no lo es, denostar la desarrollada “a cielo abierto”, adherir el adjetivo contaminante al sustantivo minería, como si ambos estuviesen inexorablemente asociados y otras estratagemas, más cercanas a fundamentar oposiciones que asumir una postura lógica y desapasionada.

La minería es una industria lícita y puede resultar una clara oportunidad para coadyuvar al desarrollo de Mendoza, pero no un desarrollo ciego o a cualquier costo y justificado por un concepto económico.

Para ello hay que derrumbar un falso prejuicio que sostiene que las oportunidades económicas que traería esta industria serán inexorablemente en desmedro del medio ambiente, creando maniqueísmos para optar entre agua o minería, cianuro o malbec y otras tendenciosas falacias.

La realidad, en cambio, nos dice que los países que lideran el ranking de sustentabilidad ambiental, tienen gran desarrollo minero. Por caso Suiza lidera el Ííndice de Rendimiento Ambiental (EPI en inglés) confeccionado por las Universidades de Yale y Columbia.

El país helvético procesa el 56% del oro mundial. Singapur, que es el mayor concentrador minero de Asia, figura en el 4º puesto, Finlandia con sus minas de níquel y cobre como Talvivaara y Kittilä en Laponia el 18º lugar en cuidado ambiental, Canadá ocupa el puesto 24º y EEUU el 33º. Bien, Argentina asoma en el puesto 93 en un lote de países con Zimbabwe, Argelia y el Líbano.

Se podrá decir que aquellos países líderes son más avanzados y serios en sus controles, pero sin embargo nuestro vecino Chile, que es el primer productor mundial de cobre, se encuentra 29º, liderando los países de Sudamérica y compartiendo la mismísima cordillera.

Es más, en el sector que Mendoza comparte con el país trasandino éste exporta anualmente u$s 10.000 millones en minería. Mendoza, en cambio, exporta 0 pesos.

La minería no puede seguir presa de discusiones estériles en donde factores políticos, económicos e ideológicos han tomado el liderazgo alejándonos de la razón. Hoy se ha transformado en un problema cuando debería ser parte de la solución.

El diccionario de la Real Academia define problema como el conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de un fin. Si el fin es el desarrollo de la provincia, la creación de nuevos puestos de trabajo, con estricta protección del medio ambiente (algo que la minería puede aportar) debemos entonces encontrar una solución lejos de los fanatismos y más cerca de la sensata definición de qué provincia queremos.

En donde no se simplifique el problema con un minería sí o no, sino con minería cómo, dónde y bajo qué circunstancias y controles. Mendoza lo merece.

Los Andes

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