ISO 50001 en la minería, un tendencia al alza


 

En los últimos años, el crecimiento del número de implantaciones de ISO 50001 en el mundo ha ido creciendo. De acuerdo a datos de la Organización Internacional de Normalización (ISO), desde el año 2011 hasta el año 2016, las empresas certificadas han pasado de 634 a 23.377. Esta tendencia se aprecia en numerosos sectores de actividad, incluida la minería.

El crecimiento del número de implantaciones de ISO 50001 viene impulsado por varios factores; a saber…

por un escenario de precios de la energía al alza;

por un entorno donde las empresas compiten en un mercado global donde cada vez es más importante ganar cuotas de competitividad derivadas de la mejora de los costes operativos;

por una tendencia a la presión de las administraciones públicas;

por una presión social al alza derivada de la lucha internacional del cambio climático.

Así pues, cualquier inversión que mejore los resultados de una empresa a través de la mejora energética, y que además permita cumplir con las nuevas legislaciones y planes estratégicos nacionales, pero a bajo coste y de rápida amortización, tendrá una buena acogida.

 

ISO 50001 en el sector de la minería

En este ámbito, el sector de la minería no ha permanecido ajeno a esta tendencia, conociéndose además su sensibilidad a este tipo de normalizaciones de reconocimiento internacional. Tanto en Europa como en América Latina, desde creara hemos visto crecer el número de empresas de la minería metálica y no metálica que han emprendido proyectos de implantación de la norma ISO 50001 en sus explotaciones.

 

Los beneficios para la industria minera son variados, desde la reducción de costes, la mejora de la imagen o la mejora ambiental. Según palabras de Mario García, responsable de Eficiencia Energética en la española israelí Iberpotash – ICL Iberia “Los beneficios son la mejora continua de los procedimientos de operación, la búsqueda de soluciones de energía y el control del consumo energético y, por tanto, el ahorro de energía”.

 

Otras explotaciones como la peruana Gold Fields La Cima, en su operación minera Cerro Corona destacan “la necesidad de que los esfuerzos en el uso racional de la energía se tomen como algo propio por parte del conjunto de personas que forman parte de la empresa, ya que su colaboración es fundamental para el éxito de este nuevo desafío en busca de la excelencia operacional”.

 

Sin embargo, y a pesar del interés del sector, para asegurar el éxito de este tipo de proyectos es imprescindible la implicación de la alta dirección. Un ejemplo de ello fue la implementación de un sistema de gestión energética de acuerdo a la norma ISO 50001 en la minera chilena CAP Minería en el año 2013, concretamente en su planta de magnetita. La implicación de la alta dirección fue clave en el desarrollo exitoso del proyecto.

 

Por lo general, este tipo de proyectos se implementa de manera integrada con otros sistemas de gestión, particularmente con los internacionalmente reconocidos de medio ambiente ISO 14001 y de calidad ISO 9001. Es lo que en este momento se encuentran desarrollando en la planta de la española Compañía Minera Río Tirón, especializada en la extracción de sulfato sódico.

 

La integración de esta nueva norma en su Sistema de Gestión es un reto más en su larga trayectoria basada en diversas certificaciones. Y pretende, según su Responsable de Calidad y Medio Ambiente, Noelia Rodríguez, que contribuya a mejorar la eficiencia de su proceso productivo y la imagen de una compañía con marcado carácter internacional.

 

Los beneficios de la implantación de la ISO 50001 para la industria minera son variados, desde la reducción de costes, la mejora de la imagen o la mejora ambiental.

Otra de las claves de este tipo de proyectos es el desarrollo de la línea base. Se trata de un ejercicio estadístico que busca determinar el algoritmo matemático que correlaciona una variable dependiente como es el consumo de energía, con una o varias variables independientes como puede ser las condiciones de temperatura, humedad o la producción industrial.

 

En este aspecto, el sistema de gestión energética necesitará ser alimentado por datos relativos a consumos energéticos y de medida de la producción minera. Siempre que éstos estén disponibles a lo largo del tiempo y de manera completa, será posible levantar indicadores y líneas base con altas tasas de correlación. Para ello, será necesario disponer de una adecuada red de submedida y monitorización energética. No siempre será necesario instalar de manera indiscriminada equipos de medición, sino determinar cuáles son los puntos más interesantes en los que medir y desarrollar un proyecto, desarrollando un proyecto acorde con los procesos que se den en la explotación.

 

En definitiva, la norma ISO 50001, supone una inversión de rápida amortización por lo general, para el sector de la minería y la industria extractiva en general, derivado de los beneficios a nivel energético, económico y ambiental. Sin embargo, será necesario la implicación de un equipo cualificado y profesional. Prueba de ello, algunas empresas ya han empezado a llevarlo a cabo en sus instalaciones en diferentes localizaciones.

 

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