Pensar el San Juan minero


 

“Ayúdeme en las minas y enriquezco a la República”, fue el vehemente pedido que el gobernador Sarmiento le hacía al recientemente asumido presidente Mitre a finales de 1862.

Recordar enfática y ritualmente a Sarmiento no es interpretarlo. Como ningún otro argentino él veía lo que la minería podía aportarle a su provincia y al país. Antes como ahora, Argentina necesitaba de capitales, maquinarias y del conocimiento de los países que aprovechan su riqueza mineral.

El presidente Mauricio Macri nos ayudó devolviéndonos la competitividad perdida. Regularizó las variables macro-económicas, quitó retenciones a las producciones de las economías regionales y recientemente, por ley, impulsó una baja del impuesto a las ganancias por reinversiones que se hagan en el país y la devolución anticipada del IVA a nuevas inversiones para la producción.

¿No tenemos nada que decir los sanjuaninos? ¿Todo depende de lo que haga y diga Buenos Aires? Extraña interpretación del federalismo de quienes puedan pensar o actuar de ese modo.

“Los grandes yacimientos de cobre están llamados a convertir a San Juan en la provincia con la economía más potente de la República Argentina”.

En un reciente congreso de infraestructura de grandes obras realizado en la provincia, señalé que: “Me parecía bien seguir hablando de un túnel internacional que bajará de 4.780 a 4.050 m la altura del paso de Agua Negra; que pensemos construir el cuarto dique sobre el río San Juan; que tengamos estadios de fútbol, nuevo velódromo y un hermoso teatro; pero que nuestra mayor riqueza está en la cordillera”. De la infraestructura que necesita el oro y el cobre para asegurar la llegada de nuevas inversiones, de eso nadie habló.

Llevar la energía hasta la mina Veladero, ampliaría su vida útil 6 años. Unos U$D 6.000 millones más por exportaciones.

La llegada de la minera china Shandong Gold constituyendo con Barrick, Minera Andina del Sol, es un buen auspicio que confirma lo que sostenemos. En 2011 Shandong Gold se fue de Argentina por las condiciones impuestas por la administración anterior. Hoy no sólo volvió al país, sino además con unos U$S 2.500 millones alumbrarán Lama-Pascua, explorarán Del Carmen y un sector de inmenso potencial conocido como Cinturón del Oro.

Los grandes yacimientos de Cobre están llamados a convertir a San Juan en la provincia con la economía más potente de la República Argentina. Cinco proyectos de clase mundial, Pachón, los Azules, El Altar, Josemaría y Filo del Sol, esperan por más competitividad para convertirse en abastecedores de la creciente demanda mundial del rojo metal, impulsada por el indetenible crecimiento chino y por una India que sigue idéntico camino.

No se necesita ser perspicaces para ver la enorme oportunidad que perdimos durante más de una década de relatos. Haber perdido la oportunidad de aprovechar los precios extraordinarios de la libra de cobre no tiene vuelta atrás. No estamos para darnos el lujo de menospreciar una nueva oportunidad, sin pagarlo nuevamente en materia económica y social. Por eso insistimos en el axioma “competitividad”.

Nuevos pueblos pueden florecer en territorios nunca ocupados. Otras actividades como el turismo, agricultura y ganadería de altura se podrán promover y potenciar. Nuestras universidades pueden convertirse en el soporte tecnológico de todos y cada uno de los desafíos frente a las infraestructuras de abastecimientos, de transportes, de asentamientos poblacionales, de comunicaciones, de innovaciones tecnológicas. Todo esto también es competitividad.

La minería puede y debe revolucionar puertas adentro la agricultura de San Juan. Si las regalías que ingresan al Estado provincial (un 70% de la recaudación del rubro) de uno de estos grandes proyectos, las destinamos a construir un moderno sistema de riego conducido, con una nueva red troncal y secundaria de acueductos cerrados, le ganaremos decenas de miles de hectáreas al desierto gracias al agua que no se evaporará, las pérdidas del sistema que desaparecerán, y el riego a manto dará paso a innovadores y eficientes sistemas de regadío.

El Código Nacional de Minería es llano. Las minas se otorgan al descubridor a perpetuidad y éste además, tiene el derecho a transferirlas. La contrapartida son las obligaciones que impone la norma para poder gozar de estos derechos.

El mundo demanda cobre, San Juan tiene cobre. Lo sabemos desde 1974 cuando se anunciaba la puesta en marcha de Pachón. La falta de infraestructuras es una dificultad. Gobierno provincial, nacional y empresas la pueden vencer.

Si somos capaces de coincidir en esta visión, un equipo multidisciplinario con nuestros mejores profesionales, sin distinción alguna, podría ayudar. Ingenierías y Ciencias Sociales todas,pueden aportar. El futuro no es potestad exclusiva de la política, nuestras Universidades también preparan a nuestros jóvenes para: Pensar San Juan.

Diario de Cuyo

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