¿Qué pasará con el megraproyecto Los Azules?


En esta nota, Carlos Liggesmeyer, Country Manager  en Argentina de McEwen Mining Inc , comenta los siguientes pasos que dará la empresa en el proyecto cuprífero.

En una disertación sobre el estado del Proyecto Los Azules, ubicado en el departamento Calingasta, al Oeste de la Provincia de San Juan, en el límite con Chile, el ejecutivo procuró bajar la ansiedad respecto a los tiempos de la puesta en marcha del emprendimiento y explicó en qué etapa está actualmente.

“Muchos, con las ansias de ver esto florecer y seguir adelante generando puestos de trabajo, se crean falsas expectativas, pensando que una mina de este tipo se puede desarrollar en pocos años, lo cual lamentablemente no es cierto. Estamos entrando en la etapa de llevar el proyecto a prefactibilidad, pero esto depende de la financiación que como empresa tengamos en el futuro y podamos conseguir a nivel internacional”, comentó Liggesmeyer, al frente en el país de la compañía cuya subsidiaria es Andes Corporation Minera, propietaria de los derechos mineros y de la superficie.

El proyecto está ubicado 100% en territorio sanjuanino, es netamente argentino, no es binacional, pero limita con Chile. Está a 125 km de Villa Calingasta, a más de 1.100 km de cualquier puerto argentino y a casi 200 km de Coquimbo, Chile. “Lo cual es una ventaja para el desarrollo futuro poder sacar la producción por Chile. Igual no es una decisión final la salida por Chile”, dijo Liggesmeyer.

El Proyecto Los Azules posiblemente esté ubicado dentro de los 5 o 6 principales proyectos en el mundo en este momento. “Proyectos de este tipo, en el estado en que está la industria minera, son muy difíciles de financiar, los capitales son reacios en este momento a invertir en la industria porque tiene un gran riesgo, siempre lo ha tenido porque los proyectos últimamente en su mayoría se han presupuestado en un cierto monto y han terminado todos excediéndose en cifras fenomenales y nadie sabe en muchos casos dónde terminan esas inversiones”, precisó el Country Manager.

Según la última evaluación económica que hizo la compañía el año pasado, requiere una inversión de aproximadamente US$ 2.500 millones, más una ampliación que se haría a futuro en la planta llevaría la cifra a unos US$ 2.800 millones.

La TIR es de 20,1% y “los proyectos más apetecibles para los inversores andan arriba de 23-24% de TIR, por lo tanto estamos con un problema de competitividad”, señaló.

“Hasta el momento la inversión es de US$ 65 millones, todavía no tenemos la totalidad del recurso establecido por eso necesitamos seguir explorando para ver hasta dónde llega realmente el depósito y eso se hará en las próximas temporadas. Lo que tenemos hasta el momento en recursos indicados es de aproximadamente 962 millones toneladas y 2.666 millones de toneladas en recursos inferidos. En cuanto al contenido metalúrgico tenemos aproximadamente 1.200 millones de libras de cobre en recursos indicados y en recursos inferidos 19.300 millones de libras de cobre”, detalló el ejecutivo.

Según Carlos Liggesmeyer, los inversores son muy selectivos “y estamos compitiendo contra varios proyectos a nivel mundial de las características de Los Azules. Si bien nuestra intención es llevar esto a la etapa de prefactibilidad y desarrollar una mina, dependemos de los inversores que podamos captar y el interés que despertemos, y sobre todo dónde está situado el proyecto. A nivel país todavía falta mucho por demostrar a los inversores mundiales de que Argentina es un país viable y las cosas se pueden hacer bien, dentro de la ley, cuidando el medio ambiente. Pero todavía a nivel mundial los inversores son reacios a creer en la Argentina y ver si los cambios introducidos permanecen en el tiempo.  Entonces, ante la posibilidad de tener otros proyectos en los cuales invertir con reglas más claras desde hace más años que en Argentina es difícil captarlos”.

“Hoy el proyecto está en etapa de exploración avanzada. Estamos renovando el Informe de Impacto Ambiental (IIA) que tenemos que presentar en los próximos días, y concentra la información de todas las actividades que hemos logrado en los últimos dos años. Necesitamos mucha más información medioambiental para poder presentar el IIA –para explotación-y eso nos llevará aproximadamente entre 2 a 3 años, hasta que podamos obtener la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que nos habilite para construir la mina, además de una inversión de 70 a 80 millones de dólares. Una vez invertido este dinero y obtenida la DIA, después viene una etapa de construcción de la mina que lleva aproximadamente dos años mínimo. Así que estamos hablando de mínimo 5 años de poder empezar en tener una mina que empiece a operar. Desde ahora, pensamos en unos seis años, hablando en tiempos reales, para que haya una mina funcionando”, especificó el ejecutivo.

“No hay que hacerse las grandes ilusiones de que mañana mismo vamos a tener toda la información necesaria para poder presentar este informe y poder conseguir la factibilidad. Hay mucho trabajo por hacer y es simultáneo, en la parte de exploración y los estudios para construir esto y transformarlo en una mina”, dijo en su presentación del Proyecto.

UN DIQUE DE COLAS DE TAMAÑO COLOSAL

Carlos Liggesmeyer indicó que dentro del pit aún falta muchísimo por explorar. En este momento tenemos 71 mil metros aproximadamente. El pit está ubicado a 3.600 m de altura y para llegar hay que pasar dos portezuelos de aproximadamente 4.000-4200 metros. El acceso es complicado y difícil, y el desarrollo del camino que hay que hacer exige una enorme inversión para tener una ruta lo suficientemente buena para transportar equipos y sacar producción. Por eso, en la complementación con Chile, el interés de aprovechar la infraestructura chilena, sobre todo el Puerto de Coquimbo”.

En la fase inicial se van a procesar 80.000 ton/día en la planta de procesamiento y en la segunda fase llegarán a 120.000 ton/día.

“La planta concentradora es convencional, por flotación, y lo que se va a producir es concentrado de cobre. Hace unos años se estaba estudiando la posibilidad de producir cátodos de cobre cuando existían las retenciones a las exportaciones. Al haberse levantado esto y no existir más, es rentable el cobre concentrado. Una planta de cátodos de cobre implica una inversión muchísimo mayor y más energía porque el consumo es enorme”, detalló Liggesmeyer.

El ejecutivo precisó que el dique de colas estará a 250 metros de altura y tendrá características colosales. Haciendo una comparación dijo que será más grande que el Dique de Ullúm, a lo largo de los 30 años del desarrollo llegará a ese tamaño. “Si bien la posición original donde iba a estar era sobre el Río Salinas, los estudios que estuvimos haciendo en esta última temporada no fueron buenos en cuanto a la calidad de la roca donde se va a apoyar, por lo tanto lo cambiamos. Todo esto es muy dinámico y por más que hayamos hecho una evaluación económica preliminar, sucede que empezamos con estudios y resulta que no es posible ubicar determinadas instalaciones en cierto lugar, y es necesario cambiar el diseño todo de nuevo y repensar cómo se hará la planta, dónde se ubicará, dónde estará el dique”, precisó.

 

 

 

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