En San Juan, nadie los va a extrañar


 

 

Más allá del impacto sufrido por el solo hecho de ser argentinos, y por ese elemental motivo quedar expuestos a la influencia de su obra, en San Juan hubo motivos particulares para recordar especialmente a los ministros eyectados un sábado a la noche de mundial, presumiblemente con la pretensión de hacer más leve la oleada.

Se conocen de sobra las medidas de su autoría que golpearon la billetera nacional. Pancho Cabrera, mendocino de escaso arraigo cuyano y mayor inclinación por los flashes de Punta, lució la placa de ministro de la Producción desde el inicio de la gestión Macri. Lo que equivale a señalar que debió encargarse de las economías regionales, de inmensa complejidad y diversidad en todo el tapiz nacional. También de la industria, un gran dolor.

Padeció, pero sin ponerse colorado, los efectos de las desventajas cambiarias cada vez más pronunciadas, la decisión de una apertura comercial sin barreras y ninguna cintura para atenuar sus efectos. Y fue así como se llegó a la peor vergüenza de la historia de la vitivinicultura nacional en los últimos años, la industria madre de su provincia de nacimiento, por otro lado.

Se trata de la etiqueta del vino nacional envasado por varias bodegas locales –entre ellas Fecovita, una de las patas más fuertes del mercado y ahora curiosamente sponsor del aliento de la selección de Messi- elaborado con uva importada de Chile. Se argumentó que se trataba de una medida para completar stocks y que no dañaría el precio, cosa que el paso del tiempo se encargó de desmentir: con la cosecha encima, el precio del vino quedó desinflado, en parte decisiva por la importación chilena que llevó al trasladista a bajarse los pantalones.

Con las entidades de mudo testigo: entre ellas, la Coviar –que involucra a toda la cadena vitivinícola, no sólo a las grandes bodegas como parece- y apareció babeando en la foto de una reunión con el presidente Macri. En la Coviar, la opinión más influyente, por no decir decisiva, el justamente la de la bodega alentadora de la selección argentina que importa vino de Chile.

Más galardones en San Juan obtuvo Cabrera de la mano de su subalterna Secretaría de Industria. Durante su gestión operaron dos crisis de magnitud en empresas industriales de mano de obra intensiva. ITEC, la ex Delphi, que pasó a manos del industrial Méndez y jamás pudo funcionar, esperando que la Nación evitara la insensatez de que los dueños vendedores (el fondo buitre Elliot) se quedaran con el contrato de provisión de mazos de cable desde Brasil que tenía con (la argentina) Peugeot. Una intromisión en el mercado, o en la ley de la oferta y la demanda, que Cabrera siempre consideró inoportuna o directamente no le interesó: ITEC cerró y dejó a 1.300 familias sin empleo, más otro tanto sin cliente. Cabrera la vio desde la tribuna: jamás se dignó a intervenir en serio para aplicar el sentido común.

También en Electrometalúrgica Andina se quedaron esperando que Cabrera o su compañero de despido de finde mundialista Juan José Aranguren intervinieran en la fijación de una tarifa eléctrica que le permitiera seguir funcionando: allí están más 1.000 empleados entre que toman la planta o van a regar el pasto. O la línea textil, tal vez la más golpeada por la apertura importadora o los viajes de compra a Chile y que en San Juan también tiene sus víctimas: sin ir más lejos, los Mesquida de Casa 2000 y Data, que en la provincia producen prendas y zapatillas, y están en ajuste por la crisis.

Contó Daniel Tejada en Paren las Rotativas (los domingos a las 21 por Telesol) que una reunión de Cabrera con interlocutores sanjuaninos que habían ido a verlo terminó con una escena insólita: ingresó un colaborador con algo para leer y el ministro les dijo que siguieran debatiendo, mientras seguía leyendo. Repasaba la revista Caras, donde supo salir coqueteando en el Este con la nieta de Mirtha Legrand.

Juan José Aranguren fue el padre del tarifazo eléctrico que castigó a la clase media y ocasionó que hoy, muchos comercios de San Juan estén pagando más de luz que de alquiler. El bonus track para San Juan fue su latigazo además en todo el aparato productivo, el citado de la industria pero especialmente el de la producción: las fincas de San Juan que riegan con pozo, una mayoría en la provincia, debieron afrontar un costo promedio de $100.000 mensual por costo tarifario eléctrico para esos pozos, con lo que eso significó en la ecuación del hombre de campo.

Al punto que un diputado provincial que integra el arco político de Cambiemos, el actuarista Gustavo Usín, llegó hasta la contundencia de sostener (en Banda Ancha, por Canal 13), que si no se modificaba ese costo significaría la sepultura de esa tradicional actividad en San Juan. No se cambió, y tan alejado no estuvo.

Torpe de movimientos, Aranguren llegó hasta tener algún descolocado comentario en privado con el propio gobernador Sergio Uñac, que el sanjuanino debió comentar nada menos que al presidente Macri para no desmejorar la línea política.

Mientras estuvo, Aranguren manejó la Secretaría de Minería de la Nación, donde no sólo resistió el nombramiento de un sanjuanino en el cargo (sonó muy fuerte Ricardo Martínez y luego el propio Aranguren se decantó por Melián, secundado por el sanjuanino Capello) sino que además se convirtió en un ancla para el desarrollo minero provincial.

Con esa palabra lo definió Alejandro Donna (de la CASEMI) en Paren las Rotativas el domingo pasado. Contó que integró la comitiva sanjuanina a Canadá y notó mucho interés por 4 o 5 proyectos que están para largar y reemplazar a los que se están extinguiendo, pero no consiguen que la Nación se ponga la camiseta de la reforma de la ley de Glaciares.

Los reemplaza un industrialista como Dante Sica, en quien hay sectores productivos de San Juan tienen confianza aunque temen a si será una diferente armadura para el mismo caballo. También el nuevo ministro de Energía, Javier Iguacel, de varios vuelos fugaces por San Juan y una foja de servicios más bien modesta: alcanza con contemplar el bajísimo avance de las rutas nacionales en la provincia.

Y particular mención para Patricia Gutiérrez, mendocina y radical de Cornejo, que será la nueva jefa de Vialidad Nacional. Ya está desde antes a cargo de la delegación Cuyo de Vialidad, es decir que debería conocer de memoria las necesidades de caminos en esta región. Su condición de mendocina, ¿será para el lamentable estado de avance de la autopista San Juan-Mendoza un beneficio o un perjuicio?

Tiempo de San Juan

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