Fracking en la relación entre promineros y Gobierno


Los empresarios que promueven la minería creen que están explorando beneficios en una cantera prometedora, pero agotada: por más que le inyectan fuerza, no reciben beneficios y se les agota el crédito.

 

 

 

No están conformes. Los empresarios que aspiran a poner en marcha una discusión definitiva y de fondo en torno a cómo, dónde, con qué y para qué explotar la minería que ofrece Mendoza, se muestran desilusionados. Una parte del gobierno provincial parece alentarlos y comprenderlos y otra, todo lo contrario. En sus comentarios de café destilan cafeína por los poros a la hora de referirse a la última reunión de la mesa Minera -bah, la primera- que se hizo el martes pasado en el marco del Clúster Energético y en donde el enviado por el oficialismo, el senador Diego Costarelli, pidió «paciencia por el año electoral». Estaban presentes dos peronistas que apoyan la minería y la reforma de la ley 7.722, Alejandro Abraham y Juan Agulles, pero ninguno consiguió traer tras de sí el apoyo partidario, tampoco. No se pidió un decreto expurgatorio -señalaron fuentes de la reunión- sino solamente que se habilite el debate.

Los asistentes saltaron en cruz sobre Costarelli: «Flaco, año por medio hay elecciones. ¿Nos están boludeando?», le lanzaron sin que hubiese fueros que pudera atajar el descontento. Costarelli es una espada casi personal del gobernador Alfredo Cornejo, quien ha sostenido -en función de equilibrios realizados con el área Ambiente y procedimientos meticulosos en materia de sostenibilidad- la realización de fracking. Pero que por otro lado monitorea mediante encuestas la reacción social en torno al tema, en donde pujan el mito y la realidad, las kake news y los datos concretos.

«Al MendoTran tampoco lo quiere nadie y el Gobierno sabe que opina gente que en su revinagre vida se ha subido a un colectivo: solo es opinión en cadena porque no saben contestarles. Así, con la minería. Pero con el MendoTran siguen adelante para no mostrar un fracaso propio. ¿Y nosotros que tenemos que empezar a despedir gente?», filtró uno de los asistentes al encuentro.

Este último punto es clave porque así como muchos viñedos «migran» a La Pampa, La Rioja o Tandil para experimentar un nuevo futuro ante la falta de agua, las empresas que se dedican a la minería, o bien a servicios alrededor de la minería, apuntan a Neuquén. Allí no todo es color de rosas, aseguran, pero están tomando gente porque «hay perspectivas claras y en Mendoza nos toman por pelotudos», se quejan en un estricto «off the récord» que puede dar mucho más de qué hablar, ya en «on» en los próximos días.

Sobre todo porque, sostienen, «con una vitivinicultura en crisis, ¿cuál es la apuesta productiva? ¿Devaluar para ver si viene algún turista?». El tono se ha elevado, pero todavía con el atenuante de no salir en bloque a decir «esta boca en mía». El enojo, por ahora, lleva a los empresarios del sector a tantear a otros sectores políticos para ver quién se anima a respaldarlos, aun en un año electoral».

 

Mdz

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