Pocas pymes neuquinas apuestan por el petróleo


Según el último relevamiento solo 91 firmas de más de siete mil se dedican directamente a los hidrocarburos.

 

El debate desatado por el presunto desembarco masivo, con apoyo institucional, de empresas foráneas en Vaca Muerta dejó al desnudo la anémica estructura empresarial con la que Neuquén busca hacerle frente al mayor proyecto económico del país.

Según el último relevamiento en la provincia solo 91 firmas de las 7.396 que componen el universo pyme neuquino pertenecen al rubro “minería” que involucra centralmente a la industria hidrocarburífera. En cambio entre los sectores “comercio” y “servicios” acumulan siete de cada 10 unidades económicas.

Incluso cuando se observa la torta de facturación, las firmas inscriptas en el petróleo apenas colectan el 5,8% de las ventas totales de la provincia. Por el contrario, comercio y servicios se llevan el 75% de lo facturado anualmente.

Si bien las pymes anotadas en estos últimos dos rubros también se relacionan con la actividad petrolera, al menos, en forma indirecta, lo que queda claro es que el núcleo duro empresarial enfocado en los hidrocarburos no tiene la capacidad para dar todas las respuestas que los no convencionales necesitarán a futuro.

Entre las operadoras las evaluaciones de las firmas locales son dispares. “Algunas compañías tienen calidad internacional y son muy bien reconocidas en toda la industria, sin embargo hay otras que terminan consiguiendo contratos por la falta de mejores ofertas en la región”, explicaron desde una petrolera con operaciones en Vaca Muerta.

Cuando se mira la generación de empleo, algo que el gobierno, los sindicatos y las firmas locales buscan blindar ante la llegada de las compañías golondrina, se observa que las pymes que más puestos ofrecen son las que menos facturan.

Para el gobierno este obstáculo se superaría con la radicación de nuevas empresas que puedan fortalecer la cadena de valor petrolera. Hasta tanto alcanza, aseguran, con la vinculación de firmas en los rubros donde, sobre todo la metalmecánica, la región hace agua. Sin embargo, nadie se atreve a mencionar el problema de de estacionalidad que está mostrando Vaca Muerta y que amenaza directamente con la instalación de nuevas empresas.

 

Análisis: El costo neuquino

por Federico Aringoli

Cuando se firmó la adenda laboral en Vaca Muerta, se dijo que uno de los objetivos era trasparentar el “costo argentino” de las operaciones. Los directivos de las compañías internacionales saben de qué se trata: un alto grado de sindicalización de la fuerza laboral, costumbres locales en el ritmo de trabajo y varias capas gubernamentales que buscan gravar su porción. Ante la amenaza por la llegada de empresas de otras provincias se advierte -y se busca capacitar- en lo que se llamó el “costo neuquino”. Esto no es más que la adaptación local de esos márgenes implícitos en la actividad. Sin embargo, pocos se animan a señalar que incluye el padrinazgo político de empresas y las plantillas sobre pobladas impuestas por sindicatos con aval local. Pero no menos cierto es que allí no radica el problema central de los costos en Vaca Muerta, aunque si se usa como excusa ante la falta de una mayor competitividad.

 

En números

5,8%

es la facturación directa de las empresas inscripas en el rubro “minería”. Casi el 70% vende entre $3 y $12,5 millones al año.

12,1%

de las pymes del rubro “minería”, que refleja a la industria petrolera, facturan más de $300 millones al año. Son las principales empleadoras.

 

Río Negro

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