«Deberíamos cerrar la planta, pero somos conscientes del costo social que eso tendría»


El CEO de Loma Negra asegura que buscan soluciones alternativas. Que el horno no volverá a prenderse. Pero que intentan que la planta tenga algún tipo de actividad para mantener fuentes de trabajo en Barker.
En una entrevista concedida a EL POPULAR, Sergio Faifman, CEO del grupo Loma Negra, analizó los motivos que llevaron a la compañía a iniciar el proceso de cierre de la planta de Barker. Dejó definiciones de peso y mostró las alternativas y posibilidades que la cementera baraja por estas horas.

La situación de los 245 trabajadores con los que hoy cuenta la fábrica, el contexto económico de la Argentina, las negociaciones con el gremio AOMA, la reunión del lunes con «referentes sociales» del pueblo en Tandil y el panorama de la fábrica de Sierras Bayas fueron algunos de los principales ejes que Faifman abordó en la nota.

Mientras rige la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, las reuniones entre Loma Negra y AOMA no sirvieron para producir un acercamiento. Faifman asegura que «nosotros deberíamos cerrar la planta», pero remarca que buscan «soluciones alternativas» porque son conscientes del impacto social que esa medida tendría en la localidad.

-¿El proceso de cierre de la planta de Barker es un escenario previsto desde hace tiempo o tiene que ver con el escenario económico actual?

– La planta de Barker es una planta antigua, que tiene altos costos operativos. El costo fijo de mantenerla operando es de alrededor de $ 500 millones al año, que es una enormidad. El costo operativo adicional de producir cemento allí es mucho mas caro que hacerlo en nuestras otras plantas. Y desde hace tiempo está en un régimen especial que hace, por ejemplo, que el año pasado haya estado inactiva durante 6 meses. A esto hay que agregarle que tanto nosotros como el resto de la industria tienen sobre capacidad de producción. La caída de la demanda de cemento por supuesto influye, pero es sólo uno de varios elementos.

-¿En caso de que fuera algo ya previsto, ¿esto fue informado oportunamente a referentes como los que ahora se convoca?

– El cierre total fue analizado varias veces en la compañía pero siempre se decidió mantenerla para evitar el impacto social de una medida como esa. Estaba en agenda revisar su situación promediando el año y las medidas de fuerza adoptadas sorpresivamente por AOMA debido a 6 contratos a plazo fijo que no se renovaron precipitó la discusión, aunque de una manera desordenada.

-¿A que referentes sociales convocarán y con qué objetivo: informar más ampliamente la situación o proponer alguna alternativa?

– El listado de convocados incluye desde el párroco local, pasando por el jefe del Cuartel de Bomberos, periodistas y representantes de organizaciones civiles, hasta el propio Intendente. Queremos contarles nosotros directamente qué estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo, ya que hasta ahora la única voz que tenían era la de AOMA. Se han dicho muchas cosas que no son ciertas y nos parece que es mejor manejarnos con la verdad. Y además queremos escucharlos. Que nos cuenten lo que sienten y lo que necesitarían, ya que eso nos ayuda a pensar las soluciones. Es una reunión abierta, con gente que creemos que es representativa, y como ya dije, con el Intendente, para que nadie sospeche de segundas intenciones.

-¿Anteriormente hubo alguna otra propuesta de amortiguamiento de los efectos?. ¿Recibieron propuestas por parte de referentes gremiales, políticos u otros?

– No hemos recibido ninguna propuesta que sea viable. La posición de AOMA hasta ahora ha sido yo diría improductiva. Dicen «330 empleados o nada». Nosotros deberíamos cerrar la planta, pero somos conscientes del costo social que eso tendría y estamos proponiendo soluciones alternativas que tienen como foco mantener a la planta como una fuente de empleo para Barker.

-¿Si se hubiera sostenido la demanda de Obra Pública como arrancó en 2018 este cierre no se habría dado o solo se hubiera postergado?

– Posiblemente se hubiese podido postergar, pero no se hubiera resuelto el problema de obsolescencia que genera altos costos de producción, y en algún momento habríamos llegado a la situación actual. Pero estamos especulando. Esto no es producto de la situación económica sino, como lo expliqué antes, de la confluencia de varios factores.

-¿Cuál es la capacidad de producción de Barker en comparación con otras plantas? Es tecnológicamente muy atrasada? Podría reconvertirse para otros fines?

– Como ya dije, la planta de Barker es una planta antigua, que tienen altos costos fijos, que produce cemento a un costo mayor que el resto y que tiene una ubicación que no es ideal desde el punto de vista logístico. Por sus características no es posible reconvertirla. Habría que hacer prácticamente una planta nueva, cuyo costo es de algunos cientos de millones de dólares.

-¿De los 245 obreros que tiene la compañía en Barker solo estaría garantizada la continuidad de un tercio? ¿A cuántos oferecerán retiro voluntario?

– Nunca es agradable hacer un ajuste. Siempre buscamos alternativas que permitan mantener nuestras operaciones activas. Cuando, como en este caso, llegamos a una instancia en la que los cambios ya no pueden postergarse, buscamos alternativas que minimicen el impacto. Mantener alguna operación activa en la planta es una de esas alternativas. Lo que hemos puesto sobre la mesa es una combinación de cosas que incluye mantener la operación de molienda embolsado y despacho de cemento, relocalizaciones y condiciones muy favorables de salida. Los números tienen que analizarse en función de cómo avancen las conversaciones. Lo que es claro que la posición de AOMA de «330 empleados o nada» no es una alternativa. Esa posición lleva al cierre.

-¿Es posible reabrirla si aumentara la demanda?

– El horno de Barker no va a volver a funcionar. Lo que tenemos que lograr es que la planta mantenga alguna actividad de modo que siga siendo una fuente de trabajo alternativa para los barquenses.

-¿A que se refieren con el «menor costo social posible» de este proceso de Loma Negra en Barker?

– Estamos en Barker desde hace muchos años y nos sentimos parte de la comunidad. Sabemos que estas cosas tienen impacto y estamos convencidos de que el camino para encontrar soluciones es el diálogo. Dialogando, somos optimistas. La reunión que esperamos tener el lunes con representantes sociales está en esa línea. Lo mismo las conversaciones con AOMA en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la provincia, que son duras pero que buscan encontrar una solución que contemple las necesidades de todas las partes.

-¿Tienen cuantificado el impacto a nivel laboral, económico y social que la planta opere en «forma parcial»?

– Si. Sabemos que mantener alguna operación en la planta tendrá un costo para la compañía. El hecho de que la planta continúe operando parcialmente generará en la comunidad un cierto impacto, pero menor al que hubiese generado que la planta se cierre. En circunstancias como esta es importante que todos los actores y no uno solo hagan esfuerzos. En todos estos años no se trabajó alternativas para evitar la dependencia de una empresa y quizás ahora sea un buen momento para empezar.

-¿ Cuál es el escenario previsto para lo que queda de la planta de Sierras Bayas?

– En el corto no estamos pensando hacer ningún cambio en Sierras Bayas. Si en el futuro fuéramos a hacer algo, lo conversaríamos con las autoridades, el sindicato y los grupos mas representativos de la sociedad local, para buscar la manera de minimizar cualquier impacto para los empleados y la comunidad, como hemos hecho siempre.

-¿Cual es la situación actual de la empresa? ¿Influye el contexto internacional, especialmente Brasil?

– Loma Negra hoy tiene sobre capacidad instalada debido a su política de inversiones. Durante 15 años ha invertido en todas sus plantas mas de U$S 1.000 millones. Es mucha plata. De hecho es 1 vez y media lo que hemos ganado en todos estos años. En relación con Brasil, diría que no incide mayormente en nuestro negocio. Lo que sí me parece interesante remarcar es que Loma Negra es una empresa muy argentina. Si bien su accionista controlante está en Brasil, el 49% de su capital está en las bolsa en New York y de Buenos Aires, su máximo órgano de gobierno es independiente del accionista mayoritario, y su directorio local y su línea gerencial son mayoritariamente argentinos.

– Para terminar, por qué la reunión es en Tandil y no en Barker o Benito Juárez partido al que pertenece el pueblo?

– Nos pareció que a los efectos de no herir ninguna susceptibilidad era una buena idea hacerlo en un lugar cercano, que nos quedara cómodo a todos y por razones puramente surgió Tandil.

 

El Popular

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