«Queremos trabajar y tener las mismas posibilidades de progreso que en la ciudad”


Lo dijo Bogdan Trila, referente de la Juventud Rural Peronista que sumó su voz a los habitantes que reclaman por la generación de fuentes de trabajo en la Meseta chubutense, región rica en minerales metalíferos y no metalíferos.

Bogdan Trila, vecino de la Comuna Rural de Las Plumas y referente de la Juventud Rural Peronista, sumó su voz a la de los habitantes de la Meseta del Chubut que reclaman posibilidades de progreso en la región y que en las últimas semanas se manifestaron en las calles de las localidades bajo el lema “Queremos decidir”.

“Estamos cansados del asistencialismo. Lo que queremos es trabajar, tener las mismas posibilidades que tiene una persona de la ciudad, las mismas condiciones laborales y el mismo progreso”, dijo Trila, que tiene 29 años y es uno de los primeros integrantes de la Juventud Rural Peronista, conformada el 7 de mayo del año 2013.

Nacido en Rawson, capital del Chubut, pero arribado a los 2 años a Las Plumas, Trila se considera oriundo de la Comuna Rural, donde transitó su infancia, hizo sus estudios primarios, y de la que fue, recientemente, integrante de la Junta Vecinal. Actualmente trabaja en las áreas administrativa y social.

“Estamos todo el tiempo esperando que venga alguna empresa a construir una casa o a hacer asfalto. Queremos trabajo genuino”, agregó Trila.

“Queremos decidir sobre el desarrollo de nuestra región. Hace mucho tiempo venimos peleando por eso”, indicó, al tiempo que graficó la situación de la localidad, complicada aún más por los efectos de las restricciones de la pandemia del coronavirus: “Todos los días veo a la gente en el municipio solicitando una ayuda para algo o para trabajar. Pero no se puede asistir a todos, sobre todo ahora que los ingresos han bajado mucho”.

En este sentido comentó que en Las Plumas, ubicada a la vera de la Ruta Nacional 25, a unos 180 kilómetros de Trelew, la mayoría de los habitantes “son empleados públicos; y otra parte va al campo a trabajar por día, en la temporada de esquila o a arreglar un alambre, por ejemplo”.

“También están haciendo el hospital, una obra muy linda, pero que se está por terminar”, dijo, con incertidumbre respecto del futuro laboral de quienes trabajan en la construcción del espacio.

De la misma manera comentó que “unas 20 o 30 personas estaban trabajando en el asfalto de 33 kilómetros entre Las Plumas y Los Altares. Pero la obra pasó casi un año sin avanzar, y toda esa gente estuvo sin trabajo”.

Sin embargo, Trila aseguró que la zona es rica en minerales. “Tenemos baritina, piedra toba, y otras alternativas que implicarían la llegada de empresas mucho más grandes”, comentó.

La piedra toba, proyecto sobre el que se trabajó en los primeros años de la década pasada, pero que no avanzó por falta de inversiones y de apoyo gubernamental, es “una piedra que sirve como ladrillo refractario, entre otros usos”, y precisó que en la localidad “tenemos dos monumentos realizados con piedra toba, uno el del Malacara y el otro, de un carnero”. Agregó que “se han construido casas y paredones” con ese material, y que incluso “en Trelew hay piedra toba en algunas casas”.

El desarrollo de este mineral de segunda categoría “puede generar mano de obra y trabajo genuino”, aseguró. Sostuvo que no avanzó porque “falta inversión, pero lo vamos a lograr, porque vamos a intentar reactivar el proyecto, como tantos otros proyectos mineros” en la región, dijo con convicción.

Acerca de las razones por las cuales este tipo de proyectos no ha avanzado consideró: “Creo que no se da porque hay un grupo de personas que está en contra desde la ignorancia”, aunque remarcó que esa presencia “no se da tanto en la localidad”.

“Yo vivo acá, tengo tres hijos. Todos los habitantes necesitamos y queremos trabajar, y lo vemos como una alternativa, siempre con sus recaudos y con su control”, dijo.

Dijo que en su caso personal “por suerte estoy en el municipio trabajando, pero hay un montón de jóvenes como yo a la expectativa de que se surja algo, porque las empresas terminan las obras y se van”.

Especificó que actualmente en Las Plumas viven unos 650 habitantes, entre los que viven en el ejido urbano y en la zona rural.

“En Las Plumas éramos 700 habitantes en el año 2010, y ahora hay menos. Cuando había más trabajo en el campo llegó a haber más de 1.000 habitantes, hace pocos años. Pero hay cientos de pibes como yo que se tuvieron que ir por no tener trabajo”, explicó.

“Trabajé en el área de Asuntos Municipales de la Provincia en el año 2015 y recorrimos toda la Meseta. Y en la mayoría de los pueblos tenemos los mismos problemas, pero también las mismas potencialidades. Necesitamos aprovecharlas”, concluyó.

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