Carta del lector: Andalgalá necesita y exige una reparación histórica

Sr. Presidente de la Nación, Ing. Mauricio Macri:

Durante más de un siglo y medio Andalgalá fue depredado de sus riquezas naturales. La deforestación comienza con la llegada a nuestras tierras del uruguayo Samuel Lafone Quevedo, quien dejó mucho en nuestra región, pero también nos despojó de nuestra rica vegetación. Este señor se afincó entre 1860 y 1892 en medio de los bosques de Pilciao con un emprendimiento minero para la extracción y fundición de cobre, que tenía como único combustible la leña proveniente del mismo. Durante ese período explotó miles de hectáreas de algarrobos centenarios, convirtiendo esos hermosos bosques en desiertos expuestos a la erosión eólica e hídrica, médanos y salitrales que hoy vernos, sin reponer un solo árbol.

A esto se puede agregar las explotaciones mineras emprendidas por Manuel Malbrán en El Potrero en la década de 1860, la de Adolfo Carranza de 1870 a 1900 en La Constancia y en la década de 1890 en Pipanaco. Anselmo Segura en Amanao de 1870 a 1890, Muschaca y Choya.

Todos estos empresarios fueron grandes depredadores que no repusieron una sola especie de nuestros bosques nativos.

A partir de la instalación del ferrocarril en la década de 1910, partían de Andalgalá, como de Pipanaco y Siján, trenes completos con madera de retama y algarrobo que hoy sostienen los viñedos de Mendoza y San Juan. A posteriori se inició la explotación de madera para parquet, que cubren miles de metros cuadrados de pisos de Capital Federal, como de otras grandes urbes. Salían también trenes completos con carbón para los Altos Hornos Zapla.

Hoy, lo poco que queda sigue siendo explotado, mientras los organismos de control del Estado provincial miran para un costado, incumpliendo en su función.

De Minas Capillitas, que fuera explotada entre 1932 y 1957, donde llegaron a trabajar más de 1500 obreros, casi nada queda.

De la rodocrosita de Capillitas sólo se escucha hablar de millones de dólares que salen de Andalgalá y nada queda. Si esta hermosa y exclusivísima piedra fuera industrializada en este departamento, como corresponde y como se hace en La Toma de San Luis, cientos de artesanos podrían vivir holgadamente de su oficio y esto atraería un turismo internacional que valora la producción y elaboración de esta piedra semipreciosa, como así también nuestro exclusivo microclima. Tendríamos comercios y hoteles llenos.

De la producción, para qué hablar. Éramos productores de 60 millones de frutas frescas, 300 toneladas de anís (adquirido por la empresa Anís 8 Hermanos), 100 toneladas de comino, 200 toneladas de nuez. Hemos sido grandes productores de vino, muchos de los cuales fueron premiados en Europa. Hoy para comer un durazno tenemos que traerlo de Mendoza.

Todo esto ocurrió por la mala gestión de los gobernantes, en especial del Frente Cívico y Social, a quienes brindé mi apoyo en su momento. Nos dejaron sin caminos, sin energía, sin comunicaciones, en especial con un total deterioro del sistema de riego. Tampoco el actual gobierno accionó y mira impotente la miseria en que se convirtió la producción de Andalgalá. Por compromisos políticos ubicaron a ineptos en lugares estratégicos.

Finalmente, no puedo dejar de mencionar el gran saqueo de la minería, con más de una década de explotación de Bajo La Alumbrera. Poco quedó para Andalgalá. Se llevaron las riquezas minerales, con el agravante de que la ineptitud de nuestros gobernantes no logró el derrame necesario y se dilapidaron las regalías mineras en gastos corrientes y obras superfluas.

Hoy los jóvenes andalgalenses se pierden en la droga, sin sueños ni esperanzas. Andalgalá perdió su ventaja competitiva. No así su espíritu de lucha.

(Continuará, con desafíos y propuestas)

 

Carlos Andrés Moreno

Ciudadano andalgalense, catamarqueño, argentino.

DNI 6.967.658

 

El Esquíu

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