Una geóloga sanjuanina que pisa fuerte

Belén Castro llegó hace mes y medio a Casposo, la mina Caligastina que volvió a ponerse de pie en San Juan hace poco más de un año. Es geóloga, tiene 29 años y es oriunda de Jáchal, tierra minera por excelencia. Desde adolescente la minería fue parte de su vida, ya que su padre trabaja hace 15 años como minero especializado en perforación de minería a cielo abierto y su hermano es operario de minería subterránea en Minera Santa Cruz.

Marcada por su familia minera, Belén no estudió geología justamente por esto, sino por lo apasionante de la profesión. “Un geólogo puede trabajar en muchas áreas, la geología está en la minería, en un glaciar, en el río”, sostiene.  Lo que si marcó su camino netamente minero fue el haber elegido la especialización en geomecánica, que si bien se aplica en la construcción de diques, puentes o calles, en San Juan, donde la minería fue auge en los últimos años, es esencial esta especialidad.

Belén Castro inició sus primeros pasos a poco de recibirse allá por el 2015 cuando comenzó a trabajar para Yamana Gold en  mina Gualcamayo, donde formaba parte del equipo de geomecánicos, que estaba integrado por solo tres mujeres. Nos cuenta  que el mayor desafío de haberse pasado a Casposo fue justamente que sería la líder del área de geomecánica, lo cual implicaba un gran desafío personal pero también profesional.

A su primera experiencia en minería, Gualcamayo, la recuerda como una escuela, donde además de aprender mucho de sus pares, también fue derribando sus miedos de principiante. Miedos que hoy dejó atrás para poder seguir creciendo.

En cuanto a porqué eligió una especialización que no muchos eligen, la joven geóloga dice  que siempre le gustó y le pareció apasionante el estudiar y analizar las propiedades físicas de una roca. “No es una especialidad que elijan comúnmente los hombres y mucho menos las mujeres, con lo cual el desafío es muy grande”, dice Belén.

Dentro de sus tareas se encarga de estudiar las propiedades físicas de una roca a medida que avanza cualquier obra ingenieril dentro de la mina. “Mediante las demostraciones físicas que observamos tenemos que  mantener la estabilidad de un lugar para que no ocurra ningún tipo de desmoronamiento o caída de roca. Estudiamos propiedades físicas, las resistencias, los tipos de formaciones. Una tarea diaria es controlar los avances de las galerías subterráneas que se van construyendo sobre la roca y analizamos sus propiedades. A través de eso definimos un tipo de fortificación de las paredes de las galerías, donde se la reviste de tal forma para que sean estables”, señala.

La historia de Belén también rompe mitos, ya que es la única mujer que trabaja en mina subterránea dentro de Casposo.

Grandes retos

Para una mujer, joven, a poco de recibirse, el mundo minero no le parece fácil. Según Belén tenía mucho temor al principio por cosas que pensaba sobre todo en lo profesional, la aceptación de sus compañeros que sabía que iban a ser en su mayoría hombres era algo también le preocupaba. Pero esos temores los pudo vencer rápidamente porque se topó con grupos humanos muy buenos, que con mucho respeto y compromiso lograron no marcar diferencias entre hombres y mujeres.

Algo que resalta la joven jachallera es que nota que se está avanzando en el respeto  y la igualdad en el conocimiento de la ciencia, algo que siempre estuvo muy supeditado al hombre, pero que en los últimos años la mujer logró ser respetada y tenida en cuenta como profesional.

En relación al tiempo que pasa en su lugar de trabajo, lo cual también es un reto de la minería, ella hace un régimen 8×6 (ocho días de trabajo, por seis de descanso). Si bien trabajó en otros regímenes mineros, con este se siente contenta porque “la semana pasa muy rápido y luego tenes bastante tiempo para hacer las actividades que te gusta, estar con tus amigos y tu familia”.

Otra de las virtudes que Belén destaca de la minería es la de poder profesionalizarse constantemente, con igualdad y respeto hacia las mujeres. “Es importante lograr la igualdad y la unidad como lo estamos logrando las mujeres en la minería. No es una lucha de superación sino de igualar nuestros derechos como mujeres y profesionales. Esto llevará a que cada vez más mujeres elijan a la actividad para poder crecer y seguir siendo fuertes, equilibrando la fuerza física del hombre”, enfatiza.

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