Energía nuclear, el futuro ya llegó

En una entrevista con La Prensa, el director del CEDyAT, que realizó el Estudio de Impacto Ambiental para el Proyecto de Extensión de la Central de Embalse en Córdoba, responde sobre el rol de la energía nuclear en la matriz energética en el país.

1-¿Con relación al proyecto de construcción de nuevas centrales nucleares, cuál estima que será el aporte al sistema eléctrico?

Desde el CEDyAT, sabemos que el Convenio de Argentina y China con la empresa National Nuclear Corporation (CNNC), que financiará la cuarta central nuclear en el predio de Atucha I y Atucha II, en Lima, provincia de Buenos Aires, y la quinta en un lugar a determinar de Río Negro, es muy importante para el país y sus necesidades de energía. Hoy el país cuenta con las centrales Atucha I y Atucha II, y Embalse (en Córdoba), que aportan al país alrededor del 6% de la energía que se consume. Cuando las dos nuevas centrales estén operando, el aporte estimado se elevará al 11%.

Vale recalcar que las centrales nucleares tienen una generación llamada «de base», que entregan un nivel parejo de energía sin parar las 24 horas los 365 días del año, y sólo se detienen para un mantenimiento y revisión cada varios años. Esto importa una ventaja importante frente a otras energías, como la hidroeléctrica, que tiene picos y bajas de entrega, en función de regulación de caudales, climas o necesidades de abastecimiento o regulación de niveles de aguas en ríos.

 

2- ¿Se reducirá el uso de combustibles fósiles? ¿y cuál es el beneficio de reducirlo?

En la actualidad, junto con el gas natural, el petróleo y el carbón son el recurso energético muy contaminante en el cual se basa las centrales termoeléctricas convencionales. Este tipo de usinas comenzó a instalarse en el mundo hacia fines del siglo XIX. En la Argentina, la más antigua fue instalada en 1916, la cual funcionaba a carbón.

Los beneficios ambientales de la reducción de la quema de combustibles hay que medirlo en función del ahorro de dióxido de carbono entregado a la atmósfera. Hay que hacer la cuenta de cuántas toneladas de dióxido de carbono produce cada una de estas centrales térmicas, comparada con cero, que es lo que emite una central nuclear. La central nuclear tiene el manejo seguro de su combustible gastado, que son dispuestos en forma responsable de manera tal que no hagan daño. Otro ejemplo, lo que ha dejado el uso de Atucha I, con sus casi 40 años de operación, está almacenado allí. No hay una sola pieza que haya sido arrojada al terreno.

La nucleoelectricidad es la energía del siglo XXI y los hidrocarburos son el pasado. Las Centrales Nucleares actuales y futuras colaboran a introducir fuentes de energía limpia en la matriz energética argentina, mejorar su eficiencia energética, disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, promover medidas de adaptación al cambio climático y propiciar, además, iniciativas deconservación energética, así como la reducción de su exposición a la volatilidad de los precios internacionales del petróleo.

Gracias las políticas rigurosas de mitigación del cambio climático que seguirán apoyando la energías limpias y las medidas de eficiencia, habrá más sinergias entre el uso tradicional de la energía nucleoeléctrica para la generación de carga de base y la generación mediante fuentes intermitentes, como la energía eólica y la solar. Esta ventana o transición durará hasta que evolucionemos tecnológicamente a la generación de una energía limpia en toda la cadena de valor. Por eso, más allá de los enormes intereses en juego, se irán reduciendo la quema de combustibles fósiles por una necesidad de supervivencia de la especie humana. Será gradual y directamente proporcional al desarrollo de innovaciones tecnológicas que mitiguen el daño ambiental. Actualmente las empresas hidrocarburíferas están instrumentando planes y tecnologías para colaborar con estra transición hacia las renovables y limpias.

 

3- ¿Tiene oportunidad la Argentina de cumplir con ciertos compromisos internacionales como el Acuerdo de París?

A raíz del Acuerdo de París, los países decidieron presentar compromisos para reducir o limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero, a los que les dieron el nombre de «Contribución Nacionalmente Determinada» (NDC por sus siglas inglés). El Gobierno de la Argentina presentó el año pasado, en la Cumbre del Clima (COP22) en Marruecos, una revisión de sus compromisos nacionales de reducción de emisiones. Esta revisión contempla una versión superadora de los compromisos presentados un año antes y aumenta el nivel de ambición asumida por la Argentina.

A través del decreto presidencial 891/16 con fecha 25 de julio de 2016, se creó en Argentina el Gabinete Nacional de Cambio Climático, el cual agrupa actualmente a 12 ministerios bajo la órbita de Jefatura de Gabinete de Ministros. El Gabinete se reúne periódicamente para afrontar el diseño de políticas públicas coherentes, consensuadas y con una mirada estratégica para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, por un lado, y generar respuestas coordinadas para hacer frente a los impactos adversos del cambio climático.

El país necesita una matriz energética diversificada, y lo ideal es ir reduciendo el uso de combustibles fósiles, por contaminantes, y porque se trata de un recurso escaso. Y siempre avanzar con energías como la eólica, solar, mareomotriz e hidrocinética. Todas las energías son complementarias.

Argentina tiene una capacidad de producción de 1750 MW, de acuerdo a la potencia instalada total de la empresa estatal NA-SA.

Los beneficios de la energía nuclear son exponenciales sobre el medio ambiente, la ciencia, la tecnología, la industria, la economía y el plano social. Respecto a los beneficios económicos, hay que subrayar que Atucha II que genera 745MW permite al país un ahorro anual en la compra de combustibles fósiles estimado de 1.500 millones de dólares. Atucha II es equivalente a 3000 toneladas diarias de gasoil o 3 millones de metros cúbicos de gas o 12 mil toneladas de carbón diarias. Sólo de carbón es un Panamax cada 4 días, el barco carguero tradicional que es de 50 mil toneladas.

El proyecto de construcción de las dos nuevas centrales nucleares son una señal contundente sobre la conciencia de nacional la importancia del problema del Cambio Climático y la necesidad de contribuir proactivamente a su solución.

 

La Prensa

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